Desafío total (Total recall, 1990)


Tres años después de la realización de Robocop, Paul Verhoeven volvió a probar suerte con una nueva película dentro del género de la ciencia ficción, cuajando otra vez un trabajo más que notable.
El punto de partida de Desafío total es un relato corto de Philip K. Dick, titulado Lo recordaremos por usted perfectamente. A principios de los ochenta Ridley Scott ya había aprovechado el material literario del escritor para Blade Runner, recreando en el guión el argumento de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Bastante tiempo después, Steven Spielberg, haría lo mismo con Minority Report. La obra del norteamericano se caracteriza por su carácter filosófico: la piedra angular de la mayoría de sus novelas es el hallazgo por parte de los personajes de una realidad oculta por debajo de lo que hasta entonces consideraban verdadero, lo que les lleva a cuestionar su propia identidad. Alucinaciones mentales, robots bajo la piel de las personas que forman el mundo cotidiano o incluso recuerdos injertados, como le ocurre a Douglas Quaid, son sus obsesiones habituales, una especie de trasunto kafkiano en contextos de ciencia ficción.
La profundidad de estos planteamientos es reflejada de manera intacta en las adaptaciones de Scott y Spielberg, pero en Desafío total es banalizada (maravillosamente banalizada) en aras del divertimento puro y duro. Su principal encanto radica precisamente ahí, en la mezcla de la acción más genuinamente ochentera y en la complicación de narrar a ese ritmo el juego de posibles realidades y personalidades que plantea. Que Quaid sea un simple obrero de la construcción soñando con espías o que Hauser sea un agente secreto con recuerdos falsos y la misión de acabar con la rebelión marciana esta contado de manera magistral, con empaque y absoluta coherencia. Al hilo de esto, destacar la escena en la que Kuato (clarividente cual Yoda) le dice que un hombre equivale a sus actos, a lo que Quaid responde tirando por la tangente, dándole igual su verdadera personalidad al tiempo que se crea una nueva y hace lo que cree justo. También el final, guinda de un excelente trabajo en el guión que culmina y deja abiertas las posibilidades de la historia -Acabo de pensar algo terrible: y ¿si es un sueño? -Pues bésame antes de que despiertes.
Para acabar con el apartado del argumento, señalar que, al igual que sucedía en Robocop, Verhoeven introduce otra vez como maluto de turno el estereotipo de yuppie de la era Reagan. Cohaagen es el prepotente, cocainómano (me imagino) y desalmado gobernador de Marte al que los sufrimientos de los deformes colonos se la traen floja, ya que le ayudan a ganar dinero y encima disfruta con ellos. Crítica bastante superficial al capitalismo, pero crítica al fin y al cabo.

El otro punto fuerte de la película son los efectos especiales. En el año del estreno (1990), este apartado de las candidaturas de los Oscars sólo tuvo a Desafío total como representante, tal era su superioridad respecto al resto. Uno de los mejores ejemplos (y últimos, desgraciadamente) del grado de perfección artesanal al que llegaron, a principios de los noventa, las marionetas, las maquetas, el maquillaje y demás métodos arcaicos, justo antes de la revolución digital iniciada con la deslumbrante Terminator II, que con el paso de los años acabaría por relegarlos a un injusto segundo plano. Sobre todo teniendo en cuenta que siguen siendo mucho más meritorios y realistas que el absurdo abuso informático en el que se ha convertido gran parte del cine actual.

Respecto a los actores, por supuesto que el puto mejor héroe de acción de todos los tiempos brilla con luz propia, hasta el punto de ser incapaz de imaginarme la película protagonizada por otro. Aunque parezca increíble, Richard Dreyfuss y Patrick Swayze fueron candidatos. Pero, por dios, ¡¡cómo puede pensar alguien que alguno de estos tipos es capaz de salvar Marte!!
Sharon Stone encarna a la mujer ficticia de Quaid, que lo mismo hace de tigresa en la cama que te descerraja la cabeza de un tiro entre ceja y ceja. Verhoeven potenciaría no mucho después esta imagen de mujer fatal en Instinto básico; un picahielos y un maravilloso cruce de piernas que demostró al mundo que es rubia natural y directa al lúbrico panteón de los mitos sexuales.
Muchos recordamos a Michael Ironside por su papel de heterodoxo componente de la resistencia en V, la inolvidable serie de televisión. Tyler (V) comparte con Richter (Desafío total) la pasión por las prendas de cuero, la mala hostia y un innegable carisma, dos papeles casi calcados que borda con su cara de perdonavidas. Como curiosidad mencionar que su abultada filmografía incluye otras buenas muestras del género como Scanners y Starship troopers.

Verhoeven repite el éxito de Robocop, rebajando, eso sí, las dosis de brutalidad que disfrutamos en la primera entrega del cyborg policía de buen corazón, aunque no la diversión. Desafío total es sobre todo eso, un gran ejemplo de película comercial de acción de su época, como ya no se hace, el acompañamiento ideal para una tarde Nintendo y comida basura. Además, entre explosión y explosión, añade cierto aire de trascendencia de la obra de Philip K. Dick., lo que la convirtió en la preparación perfecta que tuvo un chaval adolescente para ver Blade Runner o 2001, Odisea en el espacio y enamorarse definitivamente del cine de ciencia ficción.

Dictamen: IV



5 comentarios:

Hombre Lobo dijo...

Cosa curiosa además es que tanto Robocop como esta figuran entre las películas con el mayor número de fiambres en pantalla. Se ve que al bueno de Verhoeven le gusta repartir caña a destajo.

Y bueno, ¿qué más se puede decir? Total Recall es OTRA obra maestra de ese cine hecho por (como bien has soltado) el más grande héroe de acción de todos los tiempos, además de que la aparición de Kuato alteró no sólo la mente de Quaid, sino los destinos de la política catalana (por cierto que el "cuerpo" en el que vive el líder de los mutantes es nada menos que Marshall Bell, un actor que siempre me ha caído muy bien y que aquí por desgracia tiene un papel muy pequeño).

Solamente tengo una queja, y es algo que (en mi opinión) jode un poco esa ambigüedad de la película en cuanto a qué es real y que no: hay una escena en la que sólo aparecen los dos villanos, SIN Quaid. Como esta es la ÚNICA escena en la que el protagonista no aparece, le da cierto carácter omnisciente al punto de vista de la narración, lo que me saca un poco de esa incertidumbre tan deliciosa.

En todo caso, esta película es una maravilla que no hace sino mejorar con el tiempo.

hmaiyer dijo...

Solo decir una cosa y que se os ha pasado por encima, es comentar esa gran escena de la mujer de 3 pechonalidades.
Por lo demas solo decir que la pelicula es interesante, bueno mejor dicho entretenida a la par que graciosa en algunas de sus partes.Increible momento con el traje de mujer.

P.D: Como no has hablado del cameo que hace Jordi Puyol en el cine.

Venga 1 saludo

Cesare dijo...

Simplemente genial... Y sobre las posibles opciones de casting, bueno... Yo si me imagino a otro que no sea el Chuache, pero sería una película totalmente distinta, más royo introspectivo y "Who I am?"

Markitos dijo...

la película en su día fue la hostia, pero ha envejecido un poco mal, no por calidad, sino por que las sorpresas ya no son lo que eran, más que nada por reitereción.

manurhill dijo...

una auténtica maravilla, que muchos en su día despreciaron por estar protagonizada por Arnold, que error, un guión demoledor perfecto diría yo, y Verhoeven en sus mejores años. Un 10 coño.