Constantine (2005)


Algunas veces los precedentes de un estreno cinematográfico obligan a vestir escudo y cota de malla para ir al cine, previendo lo que se puede avecinar. Si lo que va a recrearse en la sala es uno de tus mitos de juventud, si van a meter mano a uno de esos personajes con los que firmaste la transición a cómics más adultos sin abandonar el barco... ciertos aspectos de la promoción puede que te exijan estar preparado para lo peor. Y es que ¿Qué pensaríais vosotros si el encargado de dar vida a una de vuestras series favoritas fuera nada más y nada menos que el autor de exitosos videos de Britney Spears y JLo? ¿Y si el escogido para interpretar ese papel fuera un ser sin carisma alguno y que, además, no se parece ni en el blanco de los ojos a la figura original?
Pues bien, pertrechado con mis armas defensivas (y alguna de ataque) acudía yo el día del estreno de Constantine, allá por marzo del 2005. Lo que pude encontrarme era aún más terrorífico que lo imaginado, al menos en cuanto a adaptación se refiere. Sin embargo, prevenido como estaba, no pude evitar pasar un rato divertido.
No hay nada mejor que acudir al cine esperando lo peor para pasar un rato agradable, lamentablemente este dato dice bien poco acerca de la calidad de la peli. Constantine pudo gustar más o menos, pero lo que no se puede negar es la bajada de pantalones de la productora respecto al referente que tenían entre manos: Hellblazer.

John Constantine fue creado en los años ochenta por Alan Moore para las páginas de La cosa del pantano, colección a su cargo en aquella época. Se trataba de un joven hechicero del siglo XX, mezcla de héroe y villano, con clara tendencia al cinismo y un sarcástico sentido del humor de lo más amargo. Por expreso deseo del genial y locuno barbudo el aspecto físico del personaje debía imitar al del roquero (por decir algo) británico Sting, relacionándolo directamente con el pasado punkarra de Constantine. Una vez de la mano de Jaime Delano, John pondría de manifiesto su capacidad (no demasiado trascendente) para comunicarse con algunos lejanos y su oscuro pasado (en el que no hay visos de suicidio, que yo sepa)

Ateniéndonos a estos hechos, en un revisionado del filme se hace obvio que el bueno de Keanu Reeves mutila irremisiblemente y sin piedad al personaje, aunque probablemente el actor libanés (donde nace, no donde pace) no sea el único responsable.
En primer lugar los encargados de la peli no se preocuparon de disimular su aspecto. Nada de tintes y ninguna intención de emular el atuendo original. Con un dudoso criterio pensarían: si el mago original era británico y antitacherista, y éste va a ser un guapo matón de Los Ángeles, ¿que más darán las pintas? Puede que no les faltara razón, de perdidos al río.
Por otro lado la decisión de recortar un tebeo de terror absolutamente crudo y brutal (cuando la ocasión lo requiere) a la timorata calificación por edades de ‘Mayores de 13 años’ provocó la eliminación de todos los matices políticamente incorrectos de la personalidad de John; Siendo así, a Keanu sólo le quedaba su reiterativa pose de indolencia y la cara de freak acobardado en la madriguera de conejo, a pesar de interpretar un veterano y reputado mago.

Muchos otros aspectos del largometraje atropellan las ideas originales al servicio de una mayor comercialidad. La saga adaptada, Habitos peligrosos, recoge los números del 41 al 46 de la colección USA, y fue realizada por un autentico adalid de la incorrección política más gamberra, mi querido Garth Ennis. Lo que vemos en pantalla no es más que un edulcorado esbozo de aquella historia, en la que la mayoría de los personajes (la detective Dodson, Papá Medianoche, el padre Hennessey...) están desdibujados y convertidos en burdas sombras de lo que fueron en papel. Verdadera grima da ver lo que han hecho con Chas Kramer, virado de un pendenciero taxista a un jovencísimo personaje cómico que, todo sea dicho, no hace ni #*@$ gracia. Repasando la cinta para este monográfico me he dado cuenta de que Chas nos reserva una sorpresa para después de los créditos. No quiero estropearos el impacto de la escena, sólo diré que es para mear y no echar gota.

Las secuencias de acción, metidas con calzador, son irritantes, sobre todo las que hacen gala de la clerical escopeta con la que nos atormenta esta versión morena y pegona de nuestro héroe. Cierto es que en algunos momentos, y secundado por la indumentaria, Constantine parece más bien un James Bond de lo satánico, con todos esos gadgets con los que le agasaja un irreconocible Beeman.

Dejando claro que Constantine es una adaptación absolutamente horrible e insultante, no dejo de reconocer que la peli hace pasar un rato agradable y divertido, sobre todo si no eres consciente de que el material daba para mucho más. Algunas secuencias como los paseos por el infierno o el ataque del demonio de insectos, son realmente entretenidas y dejan ese sabor amargo de lo que podía haber sido y no fue.
De todas las maneras el saberse conocedor de la historia original no deja disfrutar con libertad la versión cinematográfica. Un buen ejemplo es el detalle del final en el que John, rehabilitado de sus problemas con el cáncer, saca un chicle de menta redimiéndose de su pasado como apestoso fumador. Lo que provocó una sonrisa a gran parte de la audiencia, a mí me dio autentico asco rememorando el piti que se echa en el tebeo. Más tarde, pensándolo fríamente, no puedo sino sonreír frente a la torpeza con la que intentan tratarnos como a imbéciles. ¡Manda huevos!

Aún con todo, creo que la película no hará pasar un mal rato a nadie, incluso yo me divertí, inmunizado como estaba, con mi escudo y mi cota de malla. Eso sí, por experiencia propia no os recomiendo una revisión. Francis Lawrence (por si no lo había dicho ya, el director del rollo) está ultimando ahora una nueva versión del clásico de Richard Matheson, Soy leyenda, con Will Smith como actor principal ¿Sabrá demostrar más pericia? Con la rémora de la calificación por edades a cuestas, lo dudo mucho.

En definitiva, Constantine (que no Hellblazer ¿Quizá por su parecido con Hellraiser?) no deja de ser una peli entretenidilla que tira por tierra un material extraordinario, parece que en gran medida por culpa del respeto a la corrección política.
Los cambios respecto a la historia original no sólo son infinitamente más sosos, sino que restan credibilidad a la trama: Delano nunca habría permitido a Constantine engañar tan fácilmente al Señor de las tinieblas... ¿No os parece?

Dictamen: II

(*) Artículo publicado inicialmente en el magnífico weblog de cómics Es la hora de las tortas!!!



5 comentarios:

Cesare dijo...

ya vale de reciclar post!!! Joder, Constantin... Yo que no fumo me fume uno al salir solo por joder...

Mario dijo...

Joder, un poco de compasión que estamos en unas fechas muy malas :-P

Hombre Lobo dijo...

Pues fíjate, yo Constantine la disfruté bastante, lo confieso. Aunque claro, debe ser porque no conozco para nada el cómic (soy bastante ignorante en cuanto a esa disciplina artística) y por eso no tenía con qué compararlo. Dicen que viene por ahí la segunda parte.

Además, como bien dijo el señor Eki una vez, lo mejor de la peli es la pelea final con XXX y el encuentro posterior con YYY. ¿No?

JohnTrent dijo...

No me gusto demasiado que digamos. Una peli mediocre y decepcionante, ademas de aburrida. Quizas no es horrible en el sentido estricto del termino, pero tanto efecto digital cantoso hacia que se pusiera dolor de cabeza.

Ah, y de lo mejor, el chiste final...que precisamente es lo que no ha gustado mucho a los aficionados al comic.

Mario dijo...

HombreLobo: Hellblazer es una buena muestra de cómic ochentero hecho en USA por autores británicos.
Los ochenta tb fueron una época dorada para el mundo del tebeo (incluso más que para el cine, je)
Animate a leer algo del mundillo, no te arrepentirás ;-)

JohnTrent: En el tebeo no hay chiste final (o sí) directamente en vez de un caramelo se enciende otro piti, ese es Constantine!! :-P