El último hombre vivo (The omega man, 1971)


De todos es sabido que por estos lares se aprecia la figura de Gobernator, ni por bastardo republicano ni por buen actor, sino como figura carismática del cine de acción. Pues bien, a riesgo de ser malinterpretado diré que en mi opinión otro de los iconos incomparables del cine americano no es ni más ni menos que el belicoso y reaccionario actor de Illinois, Charlton Heston.
Al margen de producciones conocidas por todos (durante muchos años Heston fue uno de los actores con más renombre en Hollywood) el presidente de la Asociación del rifle también hizo sus pinitos en el cine de género, llegando a protagonizar una obra maestra como fue El planeta de los simios.

La cinta que nos ocupa es otra buena muestra de las incursiones de Heston en la ciencia-ficción. Partiendo en esta ocasión de una premisa muy propia de la época: la aniquilación total de la raza humana en un conflicto nuclear o de otro tipo (realmente latente en los años de la crisis de los misiles)
Basada en la novela de Richard Matheson, Soy leyenda (que ya conociera una adaptación allá por el 1961 a manos de Sidney Salkow) la peli, dirigida por Boris Sagal, nos muestra un futuro no muy lejano en el que un virus, utilizado como arma química en la última guerra a gran escala, se ha propagado por todo el planeta transformando a sus habitantes en mutantes albinos que rechazan la luz del sol. Sólo el doctor Robert Neville, quien consiguió inyectarse la vacuna antes de que ésta fuera destruida, se mantiene como el único hombre normal sobre la faz de la tierra. Armado hasta los dientes y aislado en su nada humilde casa, Robert combate a los sectarios mutantes dirigidos por el violento pacifista Mathias.

Uno de los puntos fuertes de la cinta podría haber sido la delgada linea que existe entre el bien y el mal, representada en la interacción entre Robert y su antagonista, Mathias.
El doctor Neville se comporta como una especie de trasunto del autentico Heston, disparando a todo lo que se mueve y absorto en sus juguetes tecnológicos, bebiendo wiski mientras juega al ajedrez con un maniquí. Desprende un odio racista por los mutantes albinos a los que en ningún momento considera humanos y actúa de una forma aparentemente caprichosa en todo momento. Comportamiento que pone en duda la 'normalidad' en un mundo de rarezas.
Por otro lado Mathias propone el abandono de las armas y la tecnología para alcanzar un estado de unión con la madre tierra que sus predecesores habían despreciado. A priori postura no demasiado descabellada, escarmentado como debía estar del fatal destino que el desarrollo tecnológico agresivo había deparado a la raza humana. Podría tratarse de un personaje más coherente que el mismo Robert sino fuera porque se comporta como el típico villano.

Sin embargo estos sugerentes elementos, tímidamente presentados, son soslayados para centrarse en la disputa entre héroe y malutos, que se persiguen, disparan y golpean a lo largo de todo el metraje. Cierto es que el punto de partida y las ideas expuestas daban para mucho más, pero los autores rechazan la oportunidad de profundizar en los dilemas morales de los protagonistas y de mostrarnos una visión objetiva de la situación, optando por el camino de la acción más convencional. Acción realizada con muy pocos medios en este caso y con un estilo setentero bastante chabacano.

Llegado el momento aparecen en escena un grupo de jóvenes semisanos de entre los que destaca Lisa, una chica negra que ayudará al doctor en su búsqueda de una cura y de la que éste terminará enamorándose. Situación ciertamente contestataria para la época, de amor interracial con secuencia de sexo incluida.
Dignas de mención son también las escenas en las que el doctor Neville se pasea por la ciudad fantasma en la que vive, sin ni un sólo atisbo de vida a su alrededor (y a la que pueda aparecer se le dispara) pero con toda la estructura urbana aún en pie. Secuencias copiadas hasta la saciedad y que seguramente beben de alguna otra anterior.

Para concluir se puede decir que El último hombre vivo propone unos conceptos muy interesantes con momentos de gran calidad, pero es la propia película la que echa por tierra todas las espectativas. Así que regulera.

Dictamen: II



11 comentarios:

JohnTrent dijo...

Tengo curiosidad por ver esta pelicula, por todo aquello de ser la inspiradora, segun dicen muchos, de La noche de los muertos vivientes y el primer filme propiamente de zombies (aunque no sean zombies lo que salen) de la historia del cine. A parte, el argumento apocaliptico es harto interesante.

Cierto que Charlon Heston es un buen actor, aunque su persona deje mucho, muchisimo que desear, al igual que sucede con Schwarzenegger (con el que guarda parecidos politicos y tambien fisicos): como persona, por lo que se sabe de el, es algo horrendo, pero tiene en su haber algunas de las mejores peliculas de accion de la historia.

Saludos.

Mario dijo...

Seguramente te refieras a la peli del 61 realizada por Sidney Salkow, titulada The last man on earth (como el glorioso tema de Manson)
Ya que La noche de los muertos vivientes es del 68 y esta peli de la que hablamos data del 71.

Un saludo!

Markitos dijo...

No sé que interes oculto tienes por Chuache (que empieza a ser sospichoso).

Este verano se estrena "Soy Leyenda" con Will Smith. Habrá que compararlas.

Hombre Lobo dijo...

Hombre, fíjate que en esta ocasión (extrañamente) no estamos de acuerdo, porque "The Omega Man" me parece una gran película. Si te parece reaccionaria en cuanto a su mensaje, es porque lo es, sin duda alguna. De sobra está decir, además, que Charlton Heston hace aquí lo que haría en la vida real en una situación similar.

Y en cuanto a lo que dice John Trent, en realidad la inspiradora de todas esas pelis (y muchas más) no es esta película, sino la novela de Richard Matheson. Después de "Drácula", de Bram Stoker, "Soy leyenda" es el libro más influyente de la historia del cine de terror. En serio.

Ah, volvamos a lo de antes: reaccionaria. Sí, lo es. Si te lees la novela te darás cuenta de que el personaje de Heston es, en la práctica, el monstruo, un ser semi-desquiciado embarcado en una lucha estéril únicamente para ver cuanto puede resistir en su último resquicio de mundo, y MANDA HUEVOS si lo van a sacar de allí.

Curiosamente, yo pensaba escribir sobre esta película en estos días. Pero bueno, eso lo dejaré para otra ocasión.

Un gran saludo, como siempre.

Mario dijo...

Siempre es un placer leerte por aquí maese Lobo.

Y volviendo a la peli, cuando muy bien dices:
"el personaje de Heston es, en la práctica, el monstruo, un ser semi-desquiciado embarcado en una lucha estéril"

No puedo estar más de acuerdo, y precisamente lo que critico de la peli es que abandone esa propuesta y acabe desarrollándose como una de buenos y malos.
Por ejemplo, forzando que Mathias se baje a un niño para terminar justificando al bueno de Heston.
No te parece??

Saludetes!

Cesare dijo...

Aprovechando tu entrada meto una cuña publicitaría SOY LEYENDA, aquí mi comentario, poco comentado, de la novela de Matheson. Leerla, merece mucho la pena (digo la novela, no la reseña).

MF dijo...

Aviso: mi comentario contiene spoilers y más reflexiones sobre ideología que sobre cine. No lo considero fuera de lugar puesto que han sido provocadas por lo escrito en la entrada misma y otros comentarios.

La película es hija de su tiempo: woodstock, black power, zoom, etc.

Veo que muchos de los comentaristas están del lado de los "mutantes" que destruyen todo atisbo de cultura y civilización en vez de marcharse al campo a vivir "en comunión con la madre tierra" (no sé cómo sin poder salir a la luz diurna) y que funcionan como una secta.

El chaval de buen corazón que va a dialogar con los mutantes sin hacer caso del reaccionario de Heston acaba como suelen acabar los seres civilizados que se ponen del lado de los bárbaros.

Desde mi punto de vista los verdaderos reaccionarios en la película y en el mundo real son los que pretenden obligarnos a todos a volver a la Edad Media (Islamismo radical) o a la igualdad obligatoria marxista (ETA).

Un último apunte: la ideología opuesta a la de Heston (el comunismo) tampoco hacía ascos de la tecnología. Más bien al contrario, se basaba en el materialismo científico y prometía superar el grado de desarrollo occidental con cada plan quinquenal. Pero algo sí que tenía en común con "la familia": su fomento de la uniformidad y su odio a la libertad. Si se toman la molestia de leer acerca de los gulags o de la vida cotidiana en la URSS verán que un sistema así desquicia bastante, y que a los discrepantes se les hace sentir como monstruos.

La URSS era la meca de los "progresistas", USA es la meca de los "reaccionarios". ¿Dónde creen que hay más progreso y más libertad?. ¿En cuál de los dos mundos tuvieron que construir muros para impedir que los mejores huyeran de tanto "progreso"?.

Un saludo a todos.

Mario dijo...

Ains... el increible mundo de la política :-)

De todas formas quiero dejar claro que en la reseña sólo indico que me hubiera gustado un poco más de profundidad en las posturas de Mathias y no que le presenten como el típico villano. Sólo eso...

Más allá de ahí, yo creo que la CIA mató a JFK :-P

old school dijo...

genial review. En esta línea podías hacer tb la de SOYLENT GREEN, q acaba recordando a esta (planteamiento inicial fantastico, resultado final regulero) y con unos creditos de intro que ya los quisieran las pelis de ahora: una elipse en fotos antiguas del progreso industrial de los ultimos dos siglos q desemboca en el colapso de la civilización occ, acompañado de una música jasistica con tintes inquietantes hacia el final. Fabuloso (comienzo). El resto no está mal tp

Anónimo dijo...

Anda chaval, que no se te ve tu vena de rojo bastardo.
Menudo comentario!!! ni Fidel Castro lo hubiese dicho mejor. Que asco de hipocresía humana, estoy hasta los huevos de tanto rollo pacifeta, cuando nuestra naturaleza es contraria a ello.
Que os den.

Mario dijo...

No se enfade hombre, que no hay para tanto ;-)