Atmósfera cero (Outland, 1981)


De un vistazo rápido a la filmografía de Peter Hyams se trasluce que es uno de los pocos artesanos de Hollywood que han dedicado la mayor parte de su carrera al género de la ciencia ficción y aledaños. Y que su trabajo se sitúa en una medianía cinematográfica que va desde los resultados decididamente mediocres, por no decir malos, hasta honrosas películas menores, sin demasiadas pretensiones pero entretenidas. Es decir, desde El sonido del trueno hasta Atmósfera cero.

Concebido como un descarado remedo de uno de los mejores western que se hayan filmado, Solo ante el peligro, el argumento nos narra las andanzas del sheriff O´Niel, quien, recién llegado a su puesto como máximo representante de la ley y el orden en una explotación minera situada en el culo de nuestro sistema solar –Io, uno de los satélites de Júpiter-, descubre que las muertes de varios obreros tienen relación con el consumo de una droga que es suministrada por la propia empresa. Como es un tipo duro y de moral inquebrantable –pues esta encarnado ni más ni menos que por el más que mítico Sean Connery- no se achanta ante los sobornos, en primera instancia, ni, al acabar la diplomacia de los papeles verdes, ante el intento de liquidarle, metiéndose en un follón del que, evidentemente, tendrá que salir por sus propios medios.
El cruce de la ciencia ficción con otros géneros, que asentara Alien, el octavo pasajero dos años antes, es el punto fuerte del film, aunque también es el medio por el que se hacen más evidentes sus defectos. Funciona como una resultona historia testosterónica de hombre íntegro enfrentado a los malos, tan típica del cine del oeste, en un contexto futurista, pero naufraga en la inevitable comparación con el clasicazo de Fred Zinnemann.
Solo ante el peligro posee una puesta en escena brillante, con los acontecimientos contados casi en tiempo real y un ritmo espoleado constantemente por el acercamiento a la hora del desenlace violento que se muestra en los planos de un reloj de pared. Y, en un breve espacio que no llega a la hora y media, el realizador se las apaña para explicar concisamente las motivaciones de los habitantes del pueblo para abandonar a su suerte al otrora admirado sheriff interpretado por Gary Cooper.
En Atmósfera cero el reloj es sustituido por un marcador digital que indica el periodo restante para que llegue la nave con los mercenarios y sus no muy buenas intenciones, pero, a diferencia de su predecesora, su acercamiento solo se produce en el tramo final, siendo más un guiño que un interés por calcar su dinamismo. El desarrollo es lento y los personajes, incluido el protagonista, O´Niel, planos, y se limitan a justificarse con lacónicas conversaciones.

A pesar de que los elementos que hicieron grande a su hermana mayor se desdibujen, la película no deja de tener cualidades que hacen que su visionado, aunque no imprescindible, sí sea interesante.
En primer lugar, la siempre agradecida presencia de Connery, llenador de pantallas allí por donde presta el carismático careto, con un papel arquetípico al que se reserva un buen puñado de perlas lingüísticas. En este sentido, destaca el pulso de dialéctica sarcástica que se marca junto a la nervuda Doctora Lazarus, personaje que, además, se configura como el más interesante, ya que es el único con alguna duda ética de todo el satélite. Con la mujer del poli de camino a la tierra desde que lo abandonó casi nada más llegar al agujero minero, es la encargada de romper el cinismo general y de echarle una providencial mano.
La sombra del Alien es alargada y su influencia se deja notar sobre todo a nivel estético, ya que su original vuelta de tuerca, que convierte la anterior concepción de los escenarios espaciales como lugares asépticos en pozos oscuros y claustrofóbicos, marca de manera determinante el diseño de producción de la obra de Hyams. La ambientación, sudorosa y feista, con miles de obreros que se hacinan en pequeños cubiles –si una mina es un lugar bastante jodido en la tierra, evidentemente lo es mucho más en el espacio-, así como la sensación de ahogo de O´Niel en la ratonera, están muy conseguidas sin necesidad de bichejos de sangre ácida. También sigue la estela de Scott en cuanto al papel reservado a la compañía, concebida como un monstruo amoral cuya única preocupación son los beneficios, por encima de las personas, como mandan los cánones de la era Reagan.

Es una lástima que el conjunto total de la cinta decaiga debido a que la anhelada acción final no pase de ser correcta, ausente de la trepidación violenta a la que somos tan aficionados en esta bitácora. Ya con bastantes dudas respecto a la nota que le voy a endosar, también se me hace patente este defecto. Sin embargo ahí va el III.

Dictamen: III



10 comentarios:

Cesare dijo...

Esta es una de esas películas que siempre he pillado empezada y que no tengo constancia de haber acabado de ver nunca... No se, y eso que siempre me dio la sensación de que no me resultaria desagradable verla.

Markitos dijo...

La verdad es que es una buena película, que como siempre pasó desapercibida por la trilogía Star Wars.

flits dijo...

A mi no me hizo demasiada gracia esta película,es totalmente como una del oeste sin serlo...

Os habéis cambiado los papeles dentro del blog¿?

Kike dijo...

Atmósfera cero me encanta. Todo un clásico.

juan dijo...

es un homenaje a "Sólo ante el peligro". Star wars tb es un western "sin serlo";).Me encanta esta peli. Peter Hyams es Dios y Connery se sale en su papel. Diseño de producción me pone cachondo, tan ochentero, maketas... (pa cuando odisea 2010?la habéis hecho ya?)

Mario dijo...

2010 está en la recamara.
Aunque antes irá 2001 :-)

Rodi dijo...

A mi siempre me ha parecido una excelente película. Todo un clásico de la ciencia ficción de los 80.

Uruloki dijo...

Una de las mejores obras de Peter Hyams... sencillamente fabulosa. Un clásico!

Gusvan dijo...

Por favor señor hombre de arena... muy interesante su comentario acerca de la peli de hyams, pero tenga la bondad de quitar a cary gran de su artículo y sustituirlo por el no menos talentoso gary cooper... el verdadero protagonista de solo ante el peligro.. no lo confunda usted con el prota de con la muerte en los talones, aunque el título pueda evocar a situaciones parecidas. Un saludo.

Boris dijo...

Corregido queda el gambazo. Qué puedo decir... simplemente se me fué la olla. Gracias y saludos!!!