El jinete pálido (Pale rider, 1985)


Clint Eastwood es el último gran hombre del cine americano y uno de los mejores directores (sino el mejor) en activo. El que huye de efectismos para contar las mejores historias, el sabio que no alardea de ello y sin embargo da lecciones magistrales en cada nuevo proyecto. El hombre tranquilo que, con una simpleza insultante, es capaz de alcanzar lo más hondo del alma humana. Carente de toda pretenciosidad, haciendo de la sencillez una virtud, dirigiendo por encima incluso de su propia idiosincrasia…

El realizador californiano es un auténtico mito viviente al que, desde aquí, sólo podemos reprochar el no haber probado apenas fortuna en el cine de género. Salvando alguna intervención en las Amazing stories de su gran amigo Steven Spielberg, se puede decir que El jinete pálido es una de sus únicas aproximaciones no realistas al séptimo arte, con un estilo poco explicito no obstante.
Aunque de forma soslayada y con una fuerte carga de dobles interpretaciones, la sugerida historia del pistolero que regresa de la muerte vestido de predicador para actuar como brazo ejecutor del señor –y alguna cosa más- circunscribe a la cinta que tenemos entre manos en el marco de la narrativa fantástica.

Clint da muestras del doble juego desde el principio de la peli cuando, acto seguido de un extraordinario y teatral ruego a Dios por parte de una indefensa joven, aparece como el enviado divino que presumiblemente solucionará los problemas de una honrada comunidad de mineros. La dualidad del personaje, interpretado por el propio Eastwood, comienza aquí y se conserva hasta el final del filme, con un juego incesante de planos y contraplanos de los que se esfuma para reaparecer súbitamente cual espectro, en un alarde de pericia técnica que nos mantendrá sujetos a la butaca a lo largo de todo el metraje.

A pesar del planteamiento básicamente realista de la puesta en escena, el guión también proporciona pequeñas pinceladas sobre el posible origen sobrenatural del predicador: La compostura incrédula de uno de los villanos cuando afirma que esa persona está muerta. El papel que cumple en el atormentado recuerdo de las dos mujeres que protagonizan el film (otorgándolas, quizá, la posibilidad de despedirse de aquél que las abandonara) El gigantón de poco cerebro que se pone de su parte. Y así una y mil muestras que prueban sobradamente que El predicador no es más que un salvador procedente del mismísimo infierno; muestras que, sin embargo, bien podrían encuadrarse –siempre bajo el prisma de los que no quieran creer- en los aburridos márgenes de la absoluta normalidad.

Utilizando las bases del western Raíces profundas, El jinete pálido se adentra en la clásica historia del desapegado pistolero con buen corazón defensor de los débiles, inermes éstos ante la crudeza del lejano oeste. La libiana apuesta por unos elementos fantásticos que dotan a la peli de cierta singularidad, no interfiere en los valores propios del cine de Eastwood, con un humanismo exquisito en cada una de las secuencias.
Al margen de sus excelencias como western de toda la vida, con un clasicismo extraordinario a la hora de rodar, el rollo destaca por el uso justificado y desgarrado de la violencia desde un punto de vista casi supernatural, así como por el carisma de unos personajes totalmente retratados, que recuperan su honor gracias al jinete venido del más allá.
Lo que hoy en día pudiera anunciarse como un remake no es sino la revisión de un clásico de la mano de un genio, quien aporta un punto de vista fresco y nuevo a la historia que ya conocíamos, convirtiéndola en algo totalmente distinto y sorprendente.

La experiencia de El jinete pálido es una de las mejores de las que he tenido el placer de disfrutar en mucho tiempo, digna merecedora del calificativo obra maestra y evocadora (probablemente) de los temores del cuarto sello:

Y contemplé un caballo pálido, y el nombre de su jinete era la muerte.
…y el Infierno le seguía.

Dictamen: V



10 comentarios:

flits dijo...

uno de dos,o la he visto hace mucho y por eso no la recuerdo tan cojonuda...o estás siendo poco objetivo como para ponerla un "V".

Mario dijo...

Pues iba dedicada a tí gañán...
Con lo que te mola Clint ;)

Vuelve a verla xq es un V como una casa.

Cesare dijo...

Ñaca ñaca, yo le daria un IV, pero la verdad es que si es muy buena... La ultima vez que la vi fue en un seminario de remakes en el apartado de inconfesos...

Twister dijo...

La verdad es que es una obra maestra de Clint, sin embargo tiene muchisimas maravillas, una que recuerdo, "La jungla humana".

http://lacarteleradetwister.blogspot.com

juan dijo...

litus si te gusta clint y no has visto esta....no tienes perdón! paharo!

FLITS dijo...

Si q la ví,de hecho estoy volviendo a ver todas...;)

En mi fotolog hoy ,he puesto la freakada máxima!! un corto de Lobo,espero vuestros comentarios...

http://www.fotolog.com/allic_room/

y en el post de ayer,viene un videoclip de "Muse" q también merece la pena ver(para el q le guste el spaguetti western o madmax,jeje)

Mario dijo...

SPAM!!! ;-)

aPerfectCrime dijo...

Excelente película
Excelente Género (Western)
Excelente BLOG
:
:
:
Vuelvo pronto
:
:
Eon Blue Apocalypse

Rabniq dijo...

Hola maños.
La verdad es que para mi, en esta estricta clasificación supera la calificación de extraordinaria y por tanto coincido con que es una obra maestra.
De lo contrario, no entiendo como una película tan "sencilla y simple" de ritmo tan calmado, ni en el duelo final se acelera, te puede enganchar tanto.

Desconocía la existencia de "Raíces profundas", (otra más para la lista de la mula).

Mario, no comentas el paralelismo que, al menos a mi, me parece que hay con películas japonesas de samuráis o ronin.

Un saludo y estoy esperando ya la crítica de los 300.

Mario dijo...

Lo que pasa con el paralelismo respecto a las pelis de Ronin japonesas (sobre todo en Kurosawa) es que la influencia es al revés...
Es el western el que influyó en aquellas.

La de 300 mañana, espero :-)

Saludos!

PD: Aperfectcrime, gracias por el comentario!