Sin city (2005)



Allá por el año 91 (del siglo pasado, claro está) el genuino y polifacético Frank Miller volvía a convulsionar el muy a menudo inmovilista panorama del cómic americano. Para la ocasión el artista de Maryland elegiría realizar una trastornada revisión el género negro de los años cuarenta y cincuenta. Género posiblemente liderado en su día por el legendario Raymond Chandler, ya fuera en su versión literaria o con excelentes y mitiquísimos guiones cinematográficos.

Miller forzó las constantes de este tipo de obras hasta sus últimas consecuencias: la Ciudad del pecado estaba plagada de antihéroes duros como piedras, aparentemente acabados pero que conseguían, en última instancia, sacar fuerzas de flaqueza y encontrar una postrera hebra de honor y dignidad que habitaba en el fondo de sus oscuras almas. Los personajes femeninos, más sexis y letales que nunca, contenían un buen número de clichés maravillosamente exagerados. Los villanos conservaban su macabra inteligencia pero multiplicaban las dosis de violencia y crueldad.
Apoyado por un revolucionario dibujo en una especie de blanco & negro negativo (que posteriormente influiría hasta limites insospechados) Sin city transportaba las historias antiguas hasta nuestros tiempos, aunque a través de un prisma muy particular.

Todo lo que hubo en aquellos libros y películas policíacas seguía allí, parodiado, homenajeado y extremado por Frank Miller, quien, siguiendo el ejemplo de Chandler, también había probado fortuna en el cine, relacionándose con los guiones de Robocop. Más tarde, y como bien sabéis, él mismo iba a codirigir la película que tenemos entre manos, apoyándose en el inestimable hombro del no siempre elogiado Roberto Rodríguez.

La película traslada a la gran pantalla todo aquello que se reflejaba en el cómic. Robert Rodríguez parece delegar totalmente en Miller, quien no duda en utilizar los propios tebeos como story board, y confía ciegamente en la habilidad que éste demostró en su día para narrar secuencialmente.
¿Cuantas veces no habremos pensado en esto? ¿Qué mejor puesta en escena para una película basada en un cómic, que la misma que proponía aquel?
Relegado a tareas propiamente técnicas, Rodríguez deja que Miller nos presente un experimento que no deja indiferente. El cómic es llevado plano por plano a la pantalla grande sin obviar casi ninguno de los detalles. Inclusive los asfixiantes textos de apoyo son convertidos, casi palabra por palabra, en extraordinarias voces en off que acaban por imponerse a los diálogos a la hora de relatar la historia.

El corpus de la cinta se compone de tres historias bien diferenciadas (y levemente entrelazadas) prologadas por el relatillo de La novia iba de rojo. La peli no puede empezar mejor con Josh Hartnett como elegante asesino a sueldo.
El elenco de actores es absolutamente prodigioso. Extraordinario Bruce Willis como el agente Hartigan, protagonizando la trama de mayor calidad basada en la miniserie Ese cobarde bastardo (titulada originalmente, y con mucho más tino, That Yellow Bastard) Acompañado del inefable Michael Madsen, ambos proponen un comienzo inolvidable.
A continuación Mickey Rourke renace de sus cenizas, cual ave Fenix, para obsequiarnos con una de sus interpretaciones más memorables. Metido en la piel de Marv (nunca mejor dicho) el viejo boxeador roquero mata, bebe, sufre y muere de la forma más divertida que podáis imaginar.
Clive Owen da la replica a Benicio del Toro en la tercera historia (quizá la más floja debido a la debilidad de su referente en papel, La gran masacre) en un relato dominado totalmente por la presencia descomunal de estos dos pedazo de actores y, por qué no decirlo, por el carisma de las chicas, entre las que destaca Devon Auki (me encanta Miho, que vamos a hacer)
Al igual que en los cómics, las chicas no desmerecen en absoluto. Como ya dijimos anteriormente: sexis a la par que mortíferas.

Recuerdo que en los primeros minutos de proyección sufrí un poco por el estilo absolutamente comiquero del filme. Es necesaria una buena predisposición a ver un rollo bastante experimental y aceptar el juego que proponen los autores.
Sin city no está basado en un cómic, es un cómic. Y a mi personalmente me parece una moderna obra maestra.

Dictamen: V


(*) Artículo publicado inicialmente en el magnífico weblog de cómics Es la hora de las tortas!!!



6 comentarios:

Juniper Girl dijo...

Para mi no es una obra maestra... un muy buen experimento eso, pero fallido porque que cada medio es distinto y no me refiero al quel medio sea el comic sino al medio como tal... no es lo mismo un comic en una revista que un comic cinematografico.

flits dijo...

Estoy totalmente deacuerdo y pienso que es inmejorable.Además de visualemente apoyada por las grandes actuaciones y la banda sonora que no desentona.
pd:pasate por mi fotolog perro

nonasushi dijo...

Me parece de lo mejor en mucho tiempo. Pero es para fanáticos del cómic. Es como un brazo más en el árbol de Sin City. Magníficamente rodada y hecha.

Tal vez, por que huele demasiado a cómic,a papel y a tinta, la peli no es valorada como obra maestra.

Saludos desde la butaca4.

Mario dijo...

Es la mejor adaptación de un cómic y por eso se merece el cinco.

En los días venideros intentaremos poner muchos cincos que tenemos la sección obras maestras un tanto desangelada...

Además tampoco son tantas las que se lo merecen.

Twister dijo...

Yo en el cine disfruté como un enano, por cierto, creo que es la última que he ido a ver al cine, un comic bien rodado, eso si, sólo recomendable para los amantes de los comics. Un saludo

Cesarelsanto dijo...

A kos diez minutos de cinta casi te la pone dura.Su peso reside en la adaptacion literal el casting y que Quentin se dio una vuelta por el rodaje para recalcar la expreion de la sangre y los dialogos.
Una bocanada de aire poder encontrar obras como esta en el cartel actual.un saludo Mario y Boris