X-Men (2000)


En el año 2000, sin apenas promoción respecto a otros estrenos de Hollywood, Bryan Singer estrenaba la esperadísima adaptación cinematográfica de La patrulla X. La Fox apostó por un director por aquel entonces bastante minoritario, conocido y respetado en ciertos círculos por la sorprendente Sospechosos habituales, pero que no dejaba de ser una cara poco reconocible del panorama del momento. Al parecer, al realizador neoyorquino le costó asumir un proyecto que, a pesar del evidente tirón del referente literario, no iba a disponer de un gran presupuesto -siempre hablando en términos de este tipo de trabajos-
La figura de Bryan Singer es de una importancia formidable en el desarrollo posterior de este largometraje (y de su secuela), ya que, en colaboración con Tom DeSanto, escribió un guión que mutilaba muchos aspectos del concepto clásico de los Hombres-X para aportar ideas propias muy arriesgadas, algunas verdaderamente acertadas.

La cinta empieza muy fuerte con un joven Eric Lensherr en un campo de concentración Nazi. La tortuosa infancia de Magneto y todo lo que ésta significó después está perfectamente plasmada en una secuencia breve pero intensa. Un cambio de tercio nos lleva hasta la época actual, en la que el senador Kelly exige un acta de registro mutante ¿os suena? y en la que Eric, convertido ya en anciano (genial Ian McKellen), sigue sin ponerse de acuerdo con su viejo amigo Charles Xavier.
La presentación de personajes es muy interesante. Desde el primer momento ya se vislumbra un tono más realista y de ciencia-ficción, que se distancia del código comiquero y que se reafirma con la correcta aparición de dos nuevos personajes: Lobezno y Pícara. Ninguno de los protagonistas lleva mallas y los nombres código son explicados de cualquier forma (bastante peregrina en algún caso) para evitar del modo en que sea posible la conexión con los cánones clásicos del tebeo de superhéroes. La Hermandad de mutantes diabólicos también goza en esta ocasión de un estilo diferente, más moderno, que reinventa personajes infantiles como en el caso de Sapo.

Una revisión del filme me ha hecho relacionarlo lejanamente, al menos en su arranque, con otras producciones como El protegido o la extraordinaria serie de la NBC, Heroes. De todas formas esta visión de los personajes es paulatinamente sustituida por ciertos convencionalismos del género superheroico que no terminan de cuajar.
En mi opinión Singer estuvo apunto de dar en el clavo en su manera de contar la historia. En su haber cuentan varios aciertos como la recreación de la Escuela para jóvenes talentos (por fin es una escuela, con alumnos) o la relación del Profesor Xavier con su antagonista, Magneto. Los planteamientos iniciales de los mutantes dan para una relectura que, quizá, hubiera triunfado en las pantallas en el caso de haber evitado completamente la idiosincrasia del héroe en mallas.

Sin embargo el director no se atreve a realizar una revisión totalmente personal y busca vías de escape para justificar situaciones y acciones poco creíbles. Planteamientos adultos que chocan directamente con los tópicos del género de supes son contemplados en el guión con salidas insólitas, como cuando Lobezno se mofa de los nombres clave de los X-Men ¡Pero si él mismo tiene uno! o cuando Cíclope desacredita la lycra amarilla ¿Al fin y al cabo los uniformes negros no son lo mismo pero en versión Matrix?
Si el interior secreto de la mansión, el Pájaro negro o Cerebro son elementos como poco cuestionables, la credibilidad de la historia se va definitivamente al traste con la máquina de crear mutantes, un argumento extravagantemente lamentable y disparatado que no han podido sacar de ningún tebeo que yo haya leído. Y lo peor es que fue precisamente el bueno de Bryan el que rompió las reglas y nos sacó del camino del cómic en el que se acepta casi cualquier cosa.

Algunos de estos aspectos fueron reciclados para las series contemporáneas de muties, temporalmente con los trajes de los Nuevos X-Men de Morrison (Xavier los justificaba diciendo que servían para dar ejemplo de normalidad) o esa visión más amplia de la escuela que parece se haya establecido definitivamente. Lo que nos indica que Singer no erró todos sus tiros, aunque el resultado de la peli no fuera muy coherente.

Otros detalles del film insinúan ligeramente algo de cutrerío, como la turbo-moto de Cíclope ¿?, la imposible peluca de Halle Berry como Tormenta, la semiparódica relación entre Scott y Logan o la fallida escena de acción en una Estatua de la libertad de cartón piedra -en general las secuencias de acción son relativamente rancias y creo que, sin duda, las hubieramos disfrutado más de estar realizadas en los años 80-. Por el contrario Ian McKellen se destaca con una versión de Magneto realmente extraordinaria, en la que sus poderes magnéticos han sido revisitados de forma original y que dispone de algunas de las mejores frases: Al senador Kelly, ‘Sapo tiene una lengua perversa… como usted.’

Como anécdota se puede decir que la Political Film Society nominó al filme en las categorías de derechos humanos y paz. Seguramente debido a lo que representa el senador Kelly que, a pesar de su surrealista final cinematográfico, siempre me ha parecido un personaje fascinante.

Bryan Singer estuvo cerca de acertar con una versión realmente particular del género superheroico, pero en mi humilde opinión no lo consiguió. El resultado final es una peli que promete mucho en sus instantes iniciales, pero que avanza sin saber muy bien a donde nos quiere llevar y que al final, no pasa de entretenidilla.

Dictamen: II


(*) Artículo publicado inicialmente en el magnífico weblog de cómics Es la hora de las tortas!!!



6 comentarios:

nonasushi dijo...

Esta peli me pareció bastante buena, la segunda me gustó mucho mas y la tercera...me decepciono un poco, se notaba que ya no estaba Brian metiendo mano.

Pero bueno, es un saga muy maja y que dejó en buen lugar el mundo de "cine-cómic"

Cesare dijo...

Personalmente creo que esta película cuenta con bastantes aciertos y que su revisión es muy acertada, aunque en ocasiones no termine de cuajar por las concesiones que tienen que hacerse al comic (no puedes quitarles los nombres clave, entre otras cosas). En definitiva, creo que consigue un dificil equilibrio entre su visión personal, más seria, y las concesiones inevitables al fan comiquero....

flits dijo...

Estoy deacuerdo con que la película empieza con muy buena pinta y luego se va desinflando y que el final es bastante rancio.Sin duda la segunda me gusto mucho más.

Hombre Lobo dijo...

Y ni hablar del eterno subtexto gay de Brian Synger. Joder, una peli con Halle Berry, Famke Janssen y Rebecca Romijn, y los que muestran más carnes son los tíos...

De juzgado de guardia.

Markitos dijo...

Mariete, te lo dije en su momento y te lo repito ahora: no tienes ni idea de cine.

Mira que decir que X-Men es mala. Ya no te ajunto más.

Más quisieran algunas otras películas tener ya no digo su director sino sus aciertos, sino mira 4F, película de 200 millones de presupuesto, que no deja de ser muy entretenida e infantil.

Markitos dijo...

Mala persona, eres una mala persona.