Lancelot du Lac (1974)


Lancelot du lac está universalmente considerada una obra maestra del cine. La razón es, probablemente, por que no se trata de un filme al uso. Muy al contrario, nos encontramos ante una de las visiones del mito artúrico más personales y extravagantes de la historia del cine.
Sin embargo, Lancelot du lac no soporta ningún tipo de comparación con la muy superior Excalibur (1981) e incluso con la excesivamente hollywoodiense Los caballeros del Rey Arturo (Knights of the round table, 1953). Lo cierto es que esta obra resulta tan irregular como aburrida.

Para muchos Lancelot du lac representa el máximo exponente de la estética de su director. Y quizás sea este el mayor fallo: Bresson esta excesivamente presente todo el rodaje.

La historia que se narra en Lancelot du lac es una versión árida y dramática de las leyendas en torno al Rey Arturo. La película abre con un texto en el que se nos cuenta como los caballeros de la Mesa Redonda han estado buscando durante años el Santo Grial hasta que vuelven derrotados a su hogar. Han fracasado y en su viaje han perdido a muchos de los suyos.
Sir Lancelot decide hablar con la reina Ginebra, a la que hace tiempo que no ve, para convencerla de abandonar su amor prohibido. Mientras tanto Mordred, el único caballero que no partió en busca del Grial, conspira por el poder.
La trama es tan sencilla como parece sólo que los múltiples fallos de la cinta impiden el menor acercamiento del espectador hacia esta.

Ante todo quiero remarcar el trabajo de los actores. Simplemente por que creo que es espantoso. La actitud de todos los personajes apenas difiere según la situación o el diálogo. En definitiva, en el Camelot de Bresson todo el mundo se limita a mirar con los ojos entornados y recitar su texto sin la menor emoción. Ya pueden ser dos enemigos mortales o amantes apasionados. La actitud no varía. Los diálogos, por lo tanto, son siempre monótonos y desesperantes. La dimensión trágica del relato no aumenta al usar este método, sino que se diluye. Al final, todo el argumento se reduce a una mala obra de teatro.
Los propios diálogos tampoco ayudan en absoluto, pues son muy forzados y obvios. Probablemente esa obviedad sea necesaria para ocultar una profundidad aun mayor en la trama, pero sólo consigue que los personajes resulten títeres completamente irreales.

Los escenarios minimalistas se han señalado muchas veces como otro acierto de Lancelot du lac. Los escenarios, a mi parecer, no sólo son minimalistas, sino absurdamente pobres y anacrónicos, dejando una triste sensación de desgana en la dirección artística y diseño de producción. En ningún momento sentimos el castillo, ni aún cuando fuera adecuado no mostrarlo de forma explícita. La ausencia del más mínimo lujo nos hace dudar si realmente esa es la Mesa Redonda o la mesa del comedor de un caserón cualquiera. Los caballeros duermen como mendigos en tiendas de campaña (de curiosos y llamativos colores). Igual de pobre y anacrónico es el vestuario de los personajes, hasta el punto de ser simplemente aleatorio, sobre todo el de los campesinos. Los caballeros si bien llevan sus típicas armaduras, también dejan entrever calzas púrpuras que les restan la menor seriedad.

Las batallas nunca se muestran, haciendo hincapié en los violentos efectos de los combates. Una espada golpea un yelmo y un chorro de sangre surge de él. Esta idea, en principio interesante, queda destrozada cuando dicha violencia pasa a convertirse en el gore más irrisorio, provocando situaciones más propias de la (divertidísima) versión de los Monty Python que de una película tan supuestamente intelectual. Pero no sólo las mutilaciones son irreales. La herida que sufre uno de los protagonistas hacia el final, por ejemplo, se trata de una mancha roja encima de su vestimenta, la cual extrañemente, permanece intacta.

En conclusión: termino la crítica con un gran suspenso para esta producción, la celebérrima Lancelot du lac. En ocasiones me pregunto seriamente si en la calificación general de las películas cuenta más la nacionalidad, la época y el/los autores que la película en sí.

Dictamen: I

9 comentarios:

Milgrom dijo...

"En ocasiones me pregunto seriamente si en la calificación general de las películas cuenta más la nacionalidad, la época y el/los autores que la película en sí."

¿Acaso lo dudas?. Todo el cine frances desde 1958 hasta 1980 es una obra maestra, da igual que la peli sea más mala que pegarle a un padre o más ininteligible que Antonio Ozores borracho. Es bueno porque es francés y punto. Es lo que pasa hoy en día con el cine iraní o islandés o de takajistán.

Iveldie dijo...

No conocía la existencia de esta película y aunque la pongas tan mal me pica la curiosidad aunque Excalibur no la pude acabar de ver por aburrimiento y segun dices esta es peor y más aburrida...

Saludos!

Boris dijo...

Gran debut, bienvenido. Yo tampoco la conocía, pero ya está en proceso de descarga, así que habrá que verla por curiosidad.

Raro es que no coincida con Iveldie, pero lo cierto es que Excalibur me parció gloriosa.

Saludos a todos!!!

Mario dijo...

Podio para el debut Kike :-P

Excalibur es una obra maestra, aunque Boris no se atreva con el V.

Vicisitud y Sordidez dijo...

John Waters tiene escrita una obra maestra llamada "Majareta": uno de sus mejore capítulos se llama "placeres culpables". Por supuesto, el "placer culpable" de John es que le gusta... ¡el cine de autor!

En ese capítulo, de obligada lectura, hace una loa de "Lancelot du Lac" basada en su más absoluta depravación. Y es una loa válida: el fallo está en aplaudir esta peli con cara de la más absoluta seriedad.

De Bresson, tengo que admitir que la del condenado a muerte me sedujo con sus "sans ornaments", pero "Pcikpcoket" me parece una pollez ultrameapilas, su Juana de Arco no tiene interés y, en general, lo que más me motiva son sus ozorianos zooms de los 80 (especialmente "El Dinero").

Así pues, la caña está bien metida. Puestos a seguir, ¿por qué nadie dice que el intlectual cine francés, en el fondo, de lo que trata es de la fantasía sexual de casposos señores mayores que creen que, gracias a su "cultura" y "personalidad" pueden llevarse al catre a cachondonas jovencitas?
Vean, si no, "La bella mentirosa", "Nelly y el señor Arnaud", "Rojo", "La rodilla de Clara" y un largo etcétera...

nonasushi dijo...

Saludos y bienvenido al club... ¿Has sufrido tanto como yo?... es broma.

Muy buen post, me convenciste para no verla.

Saludos y suerte.

Milgrom dijo...

"Puestos a seguir, ¿por qué nadie dice que el intlectual cine francés, en el fondo, de lo que trata es de la fantasía sexual de casposos señores mayores que creen que, gracias a su "cultura" y "personalidad" pueden llevarse al catre a cachondonas jovencitas?"

Anda, como el cine español. En España la peña se hace cienasta o actor pa follar. Antes uno se hacía músico, ahora se hace director de cine. Guionista no porque esos no salen en la pantalla.

juan dijo...

me encanta John Boorman. Excalibur y La Selva Esmeralda...peliculones!

Anónimo dijo...

Considerar a esta obra maestra como aburrida, carente de ritmo y absolutamnete lenta son exactamente las cosas por las que Bresson hacía lo que hacía. Para divertirse (seguramente) viendo como no se le intento entender en lo absoluto.
TODA la labor de su vida y notas, solo se trataron de un postulado contra el teatro, la música y muchas otras artes que le quitaban legitimidad al cinematógrafo como arte en si mismo.
Esta pelìcula es el mayor logro contra todo ese sistema, porque se burla de él... y en que forma.
Para ver a Bresson... hay que conocer a Bresson.
Saludos

M