La venganza de Lucas - Episodio I: El martirio del Capitán Panaka


El hombre de arena se congratula de presentar una nueva y excitante minisección que beberá de la mente más influyente de este siglo y del pasado. El errático creador de la legendaria saga Star Wars, el judío orondo y familiar: George Lucas. De como este pequeño soñador hizo las delicias de miles de ingenuos fans, para regresar años más tarde a servir un plato de venganza bien frío. Auge y caída, como el adolescente insoportable que se acaba convirtiendo (incomprensiblemente) en el poderoso y carismático Darth Vader.

A lo largo de todas y cada una de las entregas de esta cabecera iremos diseccionando brevemente los desmanes de Lucas en su ya famosa nueva trilogía. De cómo alguien que ilusionó y conmocionó a tantos, ha terminado siendo un personaje de chiste que ni siquiera alberga la capacidad de reírse de sí mismo. ¿Y que mejor manera de constatar esta decadencia que señalando los momentos más delirantes (por no decir bochornosos, aberrantes o, a estas alturas, descojonantes) de las mal llamadas precuelas?

Esta sección se encargará de resaltar las secuencias más disparatadas en la historia de Star Wars, que para nuestra desgracia (o para nuestro gozo, según se mire) no son pocas.

Hoy: El martirio del Capitán Panaka.


Situémonos en el bello Naboo, planeta natal de la impertérrita Princesa Amidala, cobijo de dos sociedades que conviven en simbiosis (o eso dicen) y digno ejemplo de lo que se puede hacer con un ordenador. El instante: La Amenaza Fantasma.
Que secuencia tan extraordinaria aquella en la que la democrática princesa (¿o sirviente? al final no me acabo de enterar) propone un plan, que firmaría el propio Annibal Smith, para asaltar el palacio real y recuperar su trono:
Hay unos túneles”, dice muy aguda, demuestra que controla la situación y que se conoce al dedillo cada centímetro su país. “Pues entramos por ellos”, continúa, “y después el marrón se lo come el Capitán Panaka…” ¿Como? Lo cierto es que sus palabras textuales no fueron éstas, aunque el significado final no diste mucho de ellas: “Una vez allí, el Capitán Panaka urdirá una estratagema…” ¿¡!?
¡¡¡Noooooo!!! ¡Maldito sea mi negro destino!”. Otra vez el cenizo capitán maldiciendo por lo bajo, en absoluto desacuerdo y sabedor de que es el único de toda la recua de lameculos galácticos que se da cuenta de que es una mierda de plan. Su rostro refleja una frustración evidente: “esta tía no tiene ni puta idea”, debió pensar. La leve sonrisa final revela una última pesquisa: “Tendré que hacerme de unas pistolitas que lancen arpones de precisión… seguro que me salvan el culo, je".
La moraleja de todo esto es que no se puede confiar en la realeza. Después de las putadas que se come nuestro abyecto capitán… ¡¡en el Episodio II comprobaremos que le han despedido!!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajajaja...... porfavor mas entregas de La venganza de lucas ya!

Mario dijo...

Gracias, gracias... Ya estaba contemplando que la sección fuera un fracaso absoluto. Ahora solo contemplo el fracaso :-P

Es broma, tiempo al tiempo XDDDD


Saludos!

nonasushi dijo...

Muy bueno, me he reído un montón. Gracias por alegrarme la mañana.
Saludos

Mario dijo...

Gracias Nohemi!
Humor finísimo, ya sabes :-P