Santo: Infraterrestre (2001)


Santo: Infraterrestre puede considerarse la cinta más transgresora de toda la filmografía del enmascarado de plata. Y no por el mero hecho que ésta esté protagonizada por el Hijo del Santo (ahora autoproclamado Santo a secas) si no por su ruptura radical para con todos y cada uno de los elementos característicos de la obra de su progenitor.

Porque Infraterrestre es un mero exploiting económico de la efigie del enmascarado de plata desde su concepción hasta su visionado que hace un favor flaco a toda su filmografía. Aquí (si existe) no contemplamos ese amor que destilaban las cintas anteriores por el trabajo realizado, ese fervor que era capaz de arrancar amargos reproches a don Rodolfo Guzmán cuando algún crítico gafapastoso comentábale lo camp y kitsch que resultaba su trabajo. La cinta entonces, se torna fría y distante, y no consigue arrancar emoción alguna ni al espectador más incondicional.

A evitar eso no ayuda en nada su puesta en escena que se sobreexcede en falta de iluminación. Si visionan cualquier película clásica del enmascarado, contemplarán que, salvo contadísimas excepciones, todo es luz y que ese exceso de iluminación es independiente del momento y la situación de la escena en sí. Poco importa que los efectos especiales, los decorados, o simplemente el transcurso de la trama, puedan verse afectados (o desenmascarados) por ello. Aquí pasa totalmente lo contrario: Se sabe que existen carencias presupuestarias que impiden trabajar en las condiciones necesarias, y, en un intento de disimularlas, se reduce el alumbrado, a la espera de que así, el espectador no discierna esos déficits. Craso error de manual, porque no solo no se esconden ni se disimulan sus acartonados decorados (edificios erigidios de cajas de zapatos recortadas con bombillas interiores o futuribles pasillos repetidos hasta la saciedad) ni sus chapuceros efectos especiales CGI sobrecromados, sino que a esto se suma que, en determinadas secuencias, el espectador se vea incapaz de discernir si quiera que está pasando en la pantalla entre tanta penumbra.

Caso a parte son las escenas de lucha que se nos presentan demasiado falsas, primero porque en todas y cada una de ellas podemos contemplar como alguno de los actores esperan estáticos eternos segundos a la espera del mamporro que los lance contra el firme y segundo, pero no por ello menos importante, porque no se cimentan en un plano único (o un conjunto de ellos) si no que se conforman mediante una sucesión de planos cortos que, lejos de estar apadrinados por la cultura del videoclip, se nos asemejan mal rodados y montados, provocando, más que gozo y expectación, un caos absoulto que nos remite a cierto sopor.

Todo lo comentado hasta ahora podría ser recurrido basándose en la argumentación del escasísimo presupuesto bajo el que trabaja Santo: Infraterrestre. Pero, no nos engañemos, las producciones de El Santo (padre) contaban con unas cantidades de capital similares (en algunos casos hasta inferiores) y eso no provocaba este despropósito de errores y remiendos que condenan, inevitablemente, a la última entrega del enmascarado al ostracismo más merecido. No nos queda más remedio pues que permanecer a la espera de la futurible entrega de las aventuras de El Santo de manos de Guillermo del Toro, Guillermo Arriaga o Alfonso Arau mientras revisamos y disfrutamos con los grandes clásicos del enmascarado. O sea.

Dictamen: I



6 comentarios:

Rosenrod dijo...

Jo, pues tienes razón... telita, telita.

Un saludo!

Milgrom dijo...

ya te digo...Molaría un Santo por Guillermo del Toro

Aura dijo...

Entiendo porque no ha mencionado en ningún momento las dotes interpretativas de los actores. Esperaba usted a que viéramos el fatal video del coche fantástico...

Mario dijo...

Ay! Efectos digitales en la saga de El santo... Donde vamos a ir a parar :_(

elputocriticón dijo...

lo dicho en el higroblog.. a mi esta portada me pone palote!! jojojojojo

y que conste que con lo que ha dicho a mi se me ha caido un mito!

Higronauta dijo...

Vista su declarada pasión por las películas santeras, está claro que Del Toro es la opción más atractiva para una futurible nueva versión. Habrá que tocar madera, por eso...

Dotes interpretativas y Santo:Infraterrestre es una mera incongruencia utópica, Aura.

Adaptarse o morir, maese Mario. Otra cosa es la calidad de los CGI y los FX. Y sobre todo, su forma de aplicarlos (en Charmed, por ejemplo, rozan la misma calidad, pero quedan, dentro de lo posible, aceptables, cosa que aquí no pasa).

No lo tome como la caída de un mito, si no como una película de otro superhéroe, putocriticón. Así se hace más llevadero y soportable. O no.