Tron (1982)


En 1982 múltiples acontecimientos acaparaban la atención de los ciudadanos de este país. Aunque no puedo asegurarlo (hacía pocos meses que aprendía a caminar) probablemente el ochenta por ciento de aquel interés lo acaparara el mundial de fútbol que se disputaba en España, donde nuestra gloriosa selección volvía a hacer el ridículo, y más que nunca por lo que tengo entendido. Aún corrían tiempos de columpios de hierro y parques con grija que abrasaban las rodillas de los niños. Lo que resulta evidente es que los videojuegos no estaban en cabeza de nadie.
Muy pocos jóvenes disfrutaban por aquel entonces del vigoroso mundo del entretenimiento digital, el estallido de las consolas no se daría hasta los años noventa y la verdad es que no sé lo habitual que podía ser tener un ordenador personal por aquel entonces, desde luego en mi casa no lo había. Los FX de las películas aún eran deliciosamente artesanales y lo más moderno en tecnología digital sería el Space invaders (o a lo mejor ni eso, no lo sé)

En este contexto se estrena Tron, una apuesta arriesgadísima de la Disney (arriesgada en términos de la política comercial de la compañía, ya que la peli dista bastante de lo que es una producción infantil) que utilizaba como herramienta narrativa la animación por ordenador ¡¿?! Por primera vez en la historia del cine las computadoras toman el mando, quien iba a decir hasta donde llegaríamos años más tarde.
A lo largo de todo el metraje la cinta combina situaciones generadas íntegramente por ordenador con otras más difíciles de describir en las que contemplamos a los personajes en planos cercanos, con una estética de neón inolvidable y unas texturas muy particulares realizadas con toda suerte de trucos cinematográficos. Como olvidar algunas de sus creaciones ya míticas, como aquellas motos que giraban en ángulos de noventa grados o los guardianes del sistema central sacados directamente de un videojuego de la Atari

Una parte insustancial de la trama transcurre en el mundo real, con Jeff Bridges como programador estafado que dirige un salón de máquinas recreativas. Intentando desbancar al director ejecutivo de la importantísima compañía Encon, quien robara sus creaciones y consiguiera así ponerse al mando (y hacerse rico y poderoso por otro lado) Kevin Flynn (Bridges) terminará físicamente insertado en el sistema informático principal de la compañía. Una vez dentro Kevin vive todo tipo de aventuras en las que será apoyado por algún que otro programa rebelde (entre ellos Tron, software creado por un antiguo compañero de Kevin) y perseguido por toda la maquinaria al servicio del sistema.

Afinando mucho se puede distinguir en Tron una doble lectura respecto a la coartación de las libertades por parte de un sistema opresor, además de la repetitiva premisa en el cine de ciencia-ficción de máquinas que se rebelan contra sus creadores. Los programas disidentes del mundo digital, pro-humanos, son aquí utilizados en una especie de circo romano en el que habitualmente mueren; este circo se trata nada más y nada menos que de las máquinas recreativas del mundo real, a las que tantas monedas de 25 pesetas hemos echado, fulminando sin saberlo a miles de programitas que simplemente no seguían el patrón.
Probablemente la intención del filme no fuera retratar una realidad social ni nada por el estilo, sino más bien deleitar a la audiencia con un diseño de producción (en el que participó gente como Moebius) totalmente novedoso y rompedor, así como experimentar con las nuevas herramientas tecnológicas que comenzaban a prosperar por aquellos días.

En su momento el batacazo de taquilla fue bastante importante, sin embargo la película ha llegado a pasar al imaginario colectivo, al menos al de algunos miles, adquiriendo la calificación ‘de culto’ en algunos sectores (y esto no sé si es para bien o para mal) El paso del tiempo también ha hecho que el producto cobre una importancia superior al considerarlo, visto con perspectiva, una producción pionera. Tanto es así que ya se habla de una posible secuela dirigida de nuevo por Steve Lisberg.

Al margen de todas estas interpretaciones lo cierto es que Tron es una cinta anclada en una determinada época, predecesora de fantasías informáticas muy populares hoy día como Matrix, pero deudora total de los años en los que se hizo, con todo lo que eso conlleva. No obstante el ritmo del filme es dinámico y muchas secuencias son realmente divertidas, como los duelos con ese frisbee atómico o las persecuciones en moto.
En definitiva, si existe cierta disposición a adaptarse a escenarios y situaciones totalmente demodé, no hay duda de que, en este caso, el disfrute estará asegurado.

Dictamen: III


12 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Hola, creo que este post es muy intersante porque nos entregas una visión de contexto y sobre todo revalorizas la obra como una antecesora en ciertos temas como "sociedad de control" que el cine trataría más asiduamente en el futuro. Este es un film de culto y por eso me gusta. Saludos!

Milgrom dijo...

Fantástico posteo. La verdad es que ciertamente Tron no consigue superar con demasiado éxito el paso del tiempo. Aún así es un referente básico para entender una época y su posterior desarrollo. El frikismo videojueguil le debe mucho a Tron.

Mario dijo...

Muchas gracias!

La verdad es que no me había quedado del todo satisfecho con el post, pero parece que sí que se ha entendido lo que intentaba explicar :-)

Saludos!

synergy dijo...

No es que tenga muchos años más que tu, pero que si recuerdo que en aquella época tener un Atari, un Spectrum o un Commodore era cosa de unos pocos envidiados (y tener uno extra para desguazarlo y enseñarnos como era en clase, como hizo un compañero mio, ni te cuento) y al resto los ordenadores nos sonaban a chino. Tron fue tan avanzada a su época que a mucha gente ni les entraba en la cabeza, aunque hoy se le noten los años mucho.

Mario dijo...

Jo, aún recuerdo mi primer ordenador personal, marca Dragón, que se veía en una tv corriente y cargaba con cintas analógicas (justo la cinta de los juegos nunca funcionaba)

Considerando que nací en el 80 esto debía ser como en el 86 mínimo, aunque la verdad es que ni lo sé.

Gracias por la info Synergy!

Alazne dijo...

que caña de blog el vuestro os linko en mi blog.

por cierto, me ha encantado la crítica de estadust y ese especial a john carpenter,

nos leemos

Mario dijo...

Muchas gracias one more time..
Pues enlazada que quedas tú también.

Saludos!

El Tete dijo...

La verdad es que en esta película, las escenas por ordenador se ven como se tienen que ver. Es decir, se tiene que notar que están hechas por ordenador.

Hasta la fecha, ninguna otra película con efectos computerizados me ha impresionado tanto como ésta.

Y soy del 76.

Mario dijo...

A mí los primeros efectos digitales que me dejaron seco en una sala de cine fueron los de Jurassic Park.
Despúes he ido desarrollando un rechazo importante a todo lo que suene a CGI.

El otro día estuve en una conferencia de la Seminci sobre efectos digitales y la verdad es que lo flipé con la cantidad de pelis que llevan CGI en los momentos más insospechados que no te das ni cuenta. Como por ejemplo United 93 o Hijos de los hombres.

Higronauta dijo...

Pieza de coleccionista de obligada visión, aunque, como comentaban, el tiempo no le ha acabado de sentar muy bien. A parte, en cada visionado, su extensión parece aumentar de manera proporcional (y dañina).

Cesare dijo...

A día de hoy solo una de cada diez películas no incorpora CGI, aunque solo sea para tapar un cable... Esta película es como la invención de la rueda, ademas de ser entretenida y entrañable...

Cesarelsanto dijo...

Hola Mario y Boris.Me ha impresionado el blog.Ya os lo comentare mas detenidamente n un futuro proximo.Sobre esta peli podeis sacarle objetivamente cualquier defecto pero ya que como yo la visteis de pequeños y os impacto reconoced que siempre guardareis un recuerdo especial de ella.no digo que sea de culto pero pelis como estas se suelen colar en la memoria como un recuerdo inusual.Nos pasara mas veces.