Beowulf (2007)


La segunda peli con guión del genial Neil Gaiman no está hincada en tebeo alguno (aunque los haya habido basados en su historia) y, aparentemente, no tiene relación ninguna con el mundo del cómic. El sobresaliente guionista y escritor parece estar abriéndose hueco entre la vorágine hollywoodiense.

Beowulf adapta el poema épico anglosajón del mismo nombre. La historia del héroe cazador de monstruos fue llevada al celuloide al menos dos veces en los últimos años, con resultados desiguales: Beowulf, la leyenda, infumable subproducto con Cristopher Lambert al frente; y Beowulf & Grendel, producción canadiense de bajo presupuesto digna y respetable.
Teniendo en cuenta que los sajones han dominado y dominan el negocio del cine, resulta extraño que semejante relato no hubiera sido adaptado con rotundidad hasta este preciso instante. Eso mismo debió pensar Robert Zemeckis, quien apoyado en una singular técnica de efectos visuales ya utilizada en su anterior filme, Polar express, se lanzó a consumar la versión definitiva del poema, el cual, realizado con otros medios más artesanales, habría incrementado su presupuesto en unos cuantos millones.

El texto original, sin título hasta principios del siglo XIX -cuando se lo empezaría a llamar Beowulf- es de una importancia inmensa para las lenguas sajonas, comparable, por ejemplo, a lo que supone el Cantar de mío Cid a nuestro idioma.
La trama originaria consta de tres partes, una primera en la que Beowulf se enfrenta al demonio Grendel y a la madre de este, la segunda fracción en la que Beowulf es rey, y una tercera y última en la que enfrenta a un dragón, con desenlace final que no revelaré ahora.

Es aquí donde se aprecia la mano de Neil Gaiman a las riendas del guión. Firmado a pachas con Roger Avary (destacable cineasta y guionista, eternamente recordado para mí por ser la pluma que escribió la historia de Butch, el boxeador corrupto de Pulp fiction) parece que al final la mayor parte del trabajo recayó en el escritor británico.
Para trabar las tres partes del poema clásico entre sí, Gaiman inventa una trama de padres a hijos de lo más acertada, que no desentona en absoluto con el resultado final y que se adapta como un guante al espíritu de la leyenda. En la peli se puede escuchar como se recitan partes del poema de forma fidedigna, así como las canciones propias de los vikingos, magistralmente insertadas.
En definitiva, el punto fuerte de la cinta no es sino el guión de Gaiman, sencillo pero potente, legendario a la vez que realista. Los personajes hablan y actúan como deberían hacerlo las gentes de aquella época, y los deliciosos monstruos que aparecen están incrustados de forma formidable en la historia.

Pero, como no, hay un pequeño gran defecto (siempre hay uno) La susodicha técnica de animación digital utilizada por el director no tiene fuerza para sorprender durante más de 10 minutos. Más allá de ahí, lo que podemos contemplar es una suerte de personajes sin vida que recitan diálogos interesantes sin un ápice de emoción o sentimiento en sus palabras. Los movimientos son artificiales y la pretensión de realidad se cae como un castillo de naipes transcurrida media hora de metraje. Sinceramente creo que Beowulf habría sido una grandiosa película de haber sido rodada a la antigua usanza; o incluso una excelente peli de animación si eso hubiera sido lo que se proponía. Sin embargo el resultado final queda entre dos aguas, como una especie de no-muerto sin energía ni agitación.

Concluyendo, Beowulf es un proyecto más que interesante y entretenido, nacido de las nuevas tecnologías y machacado, a mi modo de ver, también por esas mismas. Los elementos del cine convencional funcionan a la perfección, como bien ejemplifica la extraordinaria partitura musical de Alan Silvestri, y sin embargo la puesta en escena se vuelve a menudo tan caótica y descontrolada como sólo es posible alcanzar con un ordenador.
Por favor, señores, dejen de intentar que parezca real lo que no lo es.

Dictamen: III


(*) Artículo publicado inicialmente en el magnífico weblog de cómics Es la hora de las tortas!!!




5 comentarios:

Kike dijo...

Más o menos lo que comentaba yo. Esta claro que la película habría ganado, y mucho, con actores reales o inlcuso con un estilo de animación más tradicional.
En fin, ya nunca lo sabremos. Sólo espero que el guión de Gainman haga reflexionar a los escritores de fantástico Hollywoddiense, y aprendan a crear historias verdaderamente "míticas".

Ivan aka Imazur2002 dijo...

Pues otra opinión bastante positiva del film, habrá que verlo, la verdad es que me están entrando ganas de verla viendo sus opiniones.
Saludos afectuosos

Cesare dijo...

Es que la captura de movimiento usada como lo hace Zemeckis da muy mal royo... Incluso cuando se va a un royo más toon, como en Monster House... A mi no me convence, digo el motion capture no la película que no la he visto...

Higronauta dijo...

No se por qué se entestan los occidentales en realizar cintas con CGIs supuestamente realistas, cuando siempre el resultado es harto triston.
De momento, aunque sabe que me fío de usted, mi confianza en Gaiman anda bajo mínimos y visionaré Stardust antes de sojuzgar ésta.

Mario dijo...

Kike: La verdad es que leyendo tu reseña parece que hayamos calcado la oponión. Prometo no haberte copipasteado :-P

Ivan: Yo de la peli no esperaba nada y quizá por eso me sorprendio gratamente. Pero vamos que tampoco es ninguna joya.

Cesare: Está claro. Hubiera preferido incluso una peli de animación convenvional.

Don Higro: Ya hemos comentado que Gaiman ultimamente da algo de yuyu. Pero sus dos intervenciones recientes en el cine se salvan, creame... más o menos.

saludos!