La Guía del Autoestopista Galáctico (The Hitchhiker's Guide to the Galaxy, 2005)


Hace unos días me ponía yo a ver tranquilamente La Guía del Autoestopista Galáctico, comedia espacial bastante interesante que cumplía perfectamente su cometido para un sábado rancio y casero como tantos otros. Las referencias de la peli en cuestión traian cola, ya que TheHitchhiker's Guide to the Galaxy fue en primer lugar un programa de radio, escrito por Douglas Adams allá por 1978, posteriormente convertido en una serie de libros de la mano del mismo hombre y transformado más tarde en serie de televisión. Finalmente llegaría la adaptación al cine del 2005, pieza que utilizaré aquí para examinar lo que el punto de partida de la saga, a mi entender, sugiere.

Y es que puede que ha algunos les sorprenda descubrir cierta reflexión filosófica escondida entre algunas líneas del guión. Nada más comenzar, la cinta da muestras de contener un mensaje más profundo de lo que el espectador circunstancial podría imaginar. Entre chascarrillos y bromas más o menos acertadas, el rollo esconde algunos interrogantes antropológicos bastante serios e inquietantes y en pocos minutos ya se dilucida más chicha que en muchas otras obras que nos cuelan como paradigmas de la intelectualidad.
La voz en off que abre la película da en el clavo en un alarde de positivismo metafísico. Varias son las reflexiones que merecerían nuestra atención, pero para esta ocasión he escogido la que me pareció más interesante, y que comienza así:

La extraordinaria historia de La Guía del Autostopista Galáctico empieza de una forma muy sencilla, empieza con un hombre. Un hombre terráqueo para ser exactos, que sabe tan poco sobre su destino como una hoja de té sobre la historia de la compañía de las indias orientales. Se llama Arthur Dent; es un descendiente de los simios de 1.73m y alguien está intentando construir una vía de circunvalación por encima de su casa…

En efecto, Arthur (Martin Freeman) despierta con su casa, en plena campiña inglesa, rodeada de palas y grúas mecánicas. El jefe de obra de turno, chaleco fluorescente y casco ceñido, no duda en advertirle que su casa será derruida por mucho que no le guste el plan. Arthur pretende impedirles el paso, intentando razonar con aquel hombre e interponiendo su propia vida si fuera necesario:

- Vamos señor Dent, no puede estar tumbado ante el buldózer de manera indefinida.
- ¿Eh? Bueno, ya veremos quién se oxida antes.
- Esa vía de circunvalación debe construirse y se construirá.
- ¿Por qué tiene que construirse, a ver?
- Es una vía de circunvalación… y hay que construir vías de circunvalación.

Tecnócratas como este señor, realizando reflexiones tan interesantes como ésa… ¿Podrían ser los seres que rigen el día a día de nuestras grises (por el cemento) vidas? Está claro que Arthur Dent apreciaba su bonita casa, pero la sociedad del desarrollo, el hormigón y el acero no hace preguntas y no coge rehenes. Buena reflexión para un peli que parecía no aspirar a mucho (una vez más se confirma la creencia de que la seriedad no está reñida con el sentido del humor)

Pero la vuelta de tuerca autentica, la meditación sociológica realmente extraordinaria viene a continuación. El vecino alienígena de Arthur (Ford Prefect, personaje soberbio que en sus primeros días como terrestre había pensado que los coches eran la raza dominante del planeta) le advierte que los vogones, burócratas galácticos que solo atienden a normas y protocolos pero no piensan (otro 10) destruirían el planeta en menos de 12 minutos.
Instantes después una enorme nave constructora advertía a la población mundial que su planeta iba a ser demolido:

Habitantes de la tierra, soy (nombre chungo en vogonés), de la junta de planificación del hiperespacio. Como sabéis los planes para el desarrollo de las regiones remotas de la galaxia exigen la construcción de una ruta directa hiperespacial a través de vuestro sistema estelar y vuestro planeta es uno de los previstos para su demolición.


El símil entre los vogones y nosotros mismos es prodigioso. Y aquí está la moraleja. Siempre hay un pez más grande.

El filme continúa repleto de aventuras y situaciones de humor pero que quizá ya no despierten tanto interés ni sean tan didácticos. Aún así merece la pena su visionado, sobre todo si empiezas a cuestionarte la conveniencia de la sociedad del martillo neumático y de la falta de respeto por absolutamente cualquier cosa que no seamos nosotros mismos (y a veces ni siquiera eso)

En fin, hay que extraer enseñanzas de todo en la vida. Y voy a parar ya porque me lo estoy creyendo hasta yo...

Dictamen: III




8 comentarios:

Milgrom dijo...

A mí, que no he leído nada de Adams, la película me encantó, sobretodo por lo que comentas en la reseña. La metafísica y la reflexión entran mejor acompañadas de una dosis de humor. La película tiene uno de los mejores finales que he visto en mucho tiempo en el cine.

And thanks for all the fish!!

Ivan aka Imazur2002 dijo...

a mi la película me dejo una sensación agridulce, me parece un film fallido, aunque es verdad que tiene un riesgo y una capacidad de resultar irreverente que al menos hace ameno y divertido su visionado, pero yo me quedo con ese robot depresivo de nombre Marvin (sino recuerdo mal), un apunte brillante en la historia. El resto del film bastante mediocre, pero bueno, al menos no es ofensivo a la inteligencia del espectador, que no es poco.
Saludos

Higronauta dijo...

Téngola desde hace tiempo y no consigo que suba puestos en la lista de pendientes, más al contrario. Me llama pero no me llama. Y parece que esta situación va para largo...

Dude dijo...

Y por que a mi no me dieron el abrazo cosmicoooooooo!!!!??????

Ejem, pos toma q toma, que yo tambien soy fan de Admas, si te huvieras pasado el dia frilki por mi blog lo habrias visto, que me puse una toalla, por lo que pueda pasar.

Los libros los lei hace un timepo, y tengo algunas cosas cruzadas, creo q mas por las referencias que han ido saliendo de los libros ( babel fish, el 42 los ratones y gracias por el pescado). El film no lo he visto y lo mismo me lo pido para reyes, que man dicho que ha gustado bastante ( tambien soy fan del enano rojo, aunq no venga a cuento), en fin lo de los tres palotes es una buena califcacion o mala?

Salu2

Mario dijo...

Milgrom: Lo atípico de la reseña me ha hecho saltarme un par de situaciones cojonudas de la peli. Como ese robot que comentas (con voz de Rickman en la versión original)
Impagable!

Ivan: Estoy de acuerdo con lo del sabor agridulce. Algunos pasajes de la peli se hacen aburridetes.

Maese H: Apueste Ud. por la primera novela que se lee rápido. A lo mejor después le entran más ganas de abordar la peli :-)

Dude: Tres palotes es "buena". En la barra de la derecha aparecen las correspondencias a cada valoración.

0 - Infumable
I - Mala
II - Regulera
III - Buena
IV - Extraordinaria
V - OM

nonasushi dijo...

Hola chicos
Esta semana vuelvo y mando algo y ya de paso me preparo para mis vacaciones de DOS SEMANAS en ESPAÑA.
Bueno, a parte... Esta peli es genial. Me leí el libro como ejercicio para aprender Ingles, cuando llegué a la isla. Fue un suplicio. Luego, me lo volví a leer, cuando ya no había problema y me reí y entendí millones de cosas. Que raros son estos Ingleses.
Saludos

Cesare dijo...

Me encanta esta peli, aun con sus bajones... Los ratones, el presidente, las toallas, los delfines y las palas que atacan a los pensamientos....

Javi Gómez dijo...

a mi me pareció bastante divertida, aunque con un ritmo narrativo con muchos altibajos, la verdad