Permanezca en sintonía (Stay tuned, 1992)


Quizás la última buena cinta de Peter Hyams y probablemente la más divertida del tristemente fallecido John Ritter. Permanezca en Sintonía es una película muchas veces olvidada y denostada, pero que debería estar por méritos propios en el salón de la fama de las comedias cinematográficas (familiares o no).

Y es que, a través de una crítica sutil pero mordaz al ciudadano catódico, Hyams consigue conformar una mezcolanza de géneros (comedia, acción, terror, sci-fi, dibujos animados, aventuras...) de una manera tan natural y continua, que el espectador no tiene otra cosa que hacer que dejarse llevar y disfrutar con cada minuto del metraje; Tarea ésta nada ardua, teniendo de maestros de ceremonias a un John Ritter soberbio, capaz incluso hasta de autoparodiarse en una escena de Apartamento para Tres (la sitcom que le lanzó a la fama en los setenta) y a un Jeffrey Jones en un papel mefistotélico que le viene como anillo al dedo.

La cantidad de referentes televisivos y culturales de los que Permanezca en sintonía bebe y/o homenajea es otro de los factores fundamentales para la conformación del todo final. Deliciosas perversiones del imaginario colectivo como Atropellando a Miss Daisy, Tres solteros y el bebé de Rosemary, El silenciador de los corderos o esa parodia de Doctor en Alaska donde «un tipo de Nueva York va a Alaska, pasa mucho frío y no para de quejarse», hacen que la cinta sea un contínuo de guiños culturales que, en lugar de hastiar, consiguen que el espectador ansíe más y más. Mención especial y a parte hay que hacer para la subtrama donde los dos personajes principales son convertidos en ratones de dibujos animados, por un claro motivo: la mano de Chuck Jones en la animación, amo y señor de este género, y que aquí se regala un autohomenaje, quizás el mejor que se haya realizado a su figura.

Tengamos en cuenta una cosa: esta cinta se rodó hace ya casi dieciséis años, y a parte de seguir conservando su frescura, se nos asemeja harto preocupante que la crítica que realizaba por aquél entonces al norteamericano fagocitador de rayos catódicos no ya se haya extinguido, si no que, preocupantemente, se ha tornado mucho más mayoritaria y común en este neoglobalizado primer mundo que habitamos. ¿Aitsbo de futurabilidad? ¿Desespero pesimista? Qui lo sa.
Como toda comedia de estas características que se precie, acaba teniendo un final feliz, bajo una moraleja de un Roy desintoxicado de su televisor y volviendo a tomar las riendas de su vida. Una lección que todos deberíamos aprender. Y que, a fin de cuentas, es lo que nos pretende inculcar Permanezca en sintonía como objetivo ulterior, mientras nos entretiene y nos divierte durante sus deliciosos 88 minutos de metraje.

Dictamen: IV


3 comentarios:

Milgrom dijo...

Recomendable, y hace tiempo que no la veía. Aprovecharé para pegarle otro repaso jeje.

Angus dijo...

Que grande John Ritter... Vi la peli hace muchos años (en su época, creo) y me descojoné. Recuerdo una parodia de Prince antológica.
Voy a ver si la repesco.

Mario dijo...

Dispuesta para videar...
Ya dejaré mis impresiones por aquí :-)