El resplandor (The shining, 1980)


Como bien decía en el anterior artículo, que Kubrik es un puto genio no se le escapa a nadie, así como el hecho de que cada una de sus películas constituye una obra maestra per se dentro del género al que se circunscriben, cuando no son el eje seminal del mismo –como ocurre en 2001-
Teniendo en cuenta este preámbulo, impepinable, diría yo, no era posible imaginar el fracaso artístico del acercamiento del genio judío –permítaseme salirme del tiesto un segundo; es curiosa la cantidad de artistas norteamericanos con este origen, uno de los pilares de la cultura de los EEUU, sin duda- al denostado género del terror. Y así fue; pasándose por el forro muchos de sus principios formales básicos, parió El resplandor, una de las pocas veces en las que un director de su importancia y calado se arrimó a esta calaña de films, con lo que, al margen de la calidad cinematográfica, supone de desembolso económico por parte de la productora -y que conste que con esto no quiero despreciar el trabajo habitual de los maravillosos artesanos dedicados al género, fuente de tantos goces personales-

Parte de la novela homónima del multiventas Stephen King, y nos narra la historia de la familia Torrance, cuyo padre de familia, Jack, es un escritor en horas bajas que acepta el trabajo de vigilante del Overlook, hotel de montaña que cierra en la temporada de invierno debido al clima. Antes de aceptar, Jack es advertido por el director acerca del crimen cometido por uno de los predecesores de su cargo, que se llevó por delante a su propia familia y se suicidó acto seguido. Lejos de achantarse, no da importancia al suceso, llevando a su hijo Danny y a su mujer Shelley a lo que conciben como unas divertidas vacaciones en soledad total. Pero no pasa demasiado tiempo sin que el perverso halo del recinto se deje notar, por vía doble. Danny, dotado de percepción extrasensorial –el resplandor que da título- empieza a tener visiones de los sangrientos sucesos acaecidos anteriormente –gloriosas escenas de las dos niñas y el mar de sangre que cae del ascensor- Y la estabilidad mental del escritor estancado flaquea, mostrándose cada vez más taciturno y violento, al tiempo que también tiene alucinaciones con los siniestros personajes del pasado del hotel. Alucinaciones que, a medida que avanza el metraje, empiezan a mostrarse como más reales para el espectador –o sobrenaturales, mejor dicho. Y no cuento más, que soy un pesado de las sinopsis.
Para acabar con el argumento y sus fuentes literarias, hay que decir que King no se mostró demasiado satisfecho con el resultado de la adaptación por lo que, años después, apadrinó su propia versión, en forma de miniserie para la televisión y dirigida por Mick Garris. De sus cuestionables –más que cuestionables, en realidad- resultados y de las odiosas comparaciones huelga hablar aquí, más teniendo en cuenta que el escritor no es precisamente santo de mi devoción. Vean y juzguen por ustedes mismos.

El resplandor es una película de Kubrik y, como tal, un alarde de sofisticación técnica y perfeccionismo casi onanista. Todo, desde el tipo de objetivo, por ejemplo, hasta la comida del apuntador, si se me permite la exageración, funciona como la parte perfectamente engrasada y ensamblada de un reloj de precisión, el resultado final.
En primer lugar, por empezar por algún sitio, señalar que los costosos decorados se planifican hasta el último detalle –destaca, en este sentido, el diseño del laberinto, pieza fundamental en el desarrollo final de la historia - y hasta sus combinaciones de colores se conciben del modo en el que resulten más estridentes.
El magistral empleo de la cámara se bifurca en dos aspectos fundamentales. Por un lado, el estatismo de muchos de los planos, simétricos, en los que los personajes se representan pequeños en relación a las grandes estancias del hotel. Y el sugestivo y casi abusivo empleo del traveling, realizado con la innovadora técnica –por áquel entonces- de la steady-cam, que el director, a pachas con el operador, ayudó a desarrollar, constituyéndose como un punto de partida ineludible para todo el cine posterior.
Como decía al principio del post, Kubrik invierte el estilo arquetípico de la peli de miedo, sustituyendo el barroquismo y la deformación por la sencillez –aparente, eso sí- En este sentido, lo que más llama la atención –por evidente- es el uso de una fuerte iluminación que recrea la luz natural, en detrimento de los claroscuros y juegos de sombras habituales.
El resultado es una cinta de terror inhabitual, tanto en sus pretensiones como en su impecable factura, pero que escarba muy adentro –creo yo- en el valor fundamental del género; simplemente, da miedo. Todos los medios se acoplan para formar una historia claustrofóbica, un paulatino y desasosegante descenso por la soledad de los personajes hacia el horror y la locura.

El otro puntal es la interpretación del trío de actores. Soberbios Shelley Duvall y Danny Lloyd, una, como dulce y amantísima esposa que se va deformando en la más pura máscara del miedo y otro, como chavalín inteligente y perceptivo, con una actuación que para sí querrían muchos estrellones adultos. Pero, por encima de todos, como en él suele ser habitual, el inefable Nicholson, como pez en el agua sobrándole con poner el careto de psicópata y dejarse llevar por su histrionismo de siempre.
Por cierto, con respecto al controvertido tema del doblaje, solo decir que servidor se encuentra en la minoritaria facción de los defensores –ya habrá tiempo de hablar de ello en los comentarios-

Un cinco como una casa –como un hotel, quizás sería más adecuado- Cierto es que la reseña sobre alguna de las creaciones del bueno de Stanley llega un poco tarde. Aunque recordad que:

No por mucho madrugar amanece más temprano
No por mucho madrugar amanece más temprano
No por mucho madrugar amanece más temprano
No por mucho madrugar amanece más temprano…

Dictamen: V


8 comentarios:

Ivan aka Imazur2002 dijo...

No se si se considerará unánimemente o no, pero sino, ya lo digo yo, una obra maestra absoluta, todos y cada uno de los elementos del film funcionan a la perfección. Es lo que se llama un film impecable, y de esos, Kubrick ha hecho bastantes la verdad.
Saludos

nonasushi dijo...

Estupenda, magnifica, perfecta... como la novela.
Y perfecta como el escritor. La miniserie: majilla, no estaba mal.
Saludos

J.A.P dijo...

Quizá el defecto más evidente es el propio Nicholson y su representación de Jack Torrance. Creo que el histrionismo de Nicholson anticipa el "proceso" de locura. Los rasgos de locura estan tan exagerados que de algun modo falsea al personaje y a todo el fundamento del relato.

Un colega lo expresó a la perfección: es una película tan preocupada por ser "la película de terror absoluto total y definitivo" que se le notan demasiado las trampas y la megalomanía de su autor.

De todas formas, a mí esta película me produce escalofrios y no dudo de su efectividad como película de terror. Tengo ganas de revisarla y a ver qué sale...

Saludos cordiales.

nonasushi dijo...

El doblaje fue horrible...

Mario dijo...

Yo voto a favor de Nicholson en esta peli. ...Y en contra del doblaje, por muy dirigido por Carlos Saura que estuviera. :-D

Saludos!

Ivan aka Imazur2002 dijo...

Yo no considero la ambición como megalomanía, por tanto creo que Kubrick sencillamente fue un genio que ha pasado a la historia del cine. Y honestamente, creo que Nicholson hace el mejor papel de su carrera, no considero su actuación como histriónica, en absoluto.
Yo del doblaje no me acuerdo, pero me hice con la versión remasterizada hace poco, a ver si le echo un vistazo.
Saludos

Higronauta dijo...

El problema del doblaje, nonasushi, es que maese Kubrick, al elegir personalmente a los dobladores, no conocía la repercusión carpetovetónica que tenía Verónica Forqué en nuestro imaginario colectivo... Alguien debió informarle, voto a bríos.

Dulce Gomez dijo...

A mí me parece una gran película, con mucho simbolismo y el personaje de Jack Torrance es muy interesante, además creo que el actor le dio mucha fuerza, no hubiera sido igual con otro.