Las Mujeres Gato de la Luna (Cat-Women of the Moon, 1953)



Cuando faltaban aún la friolera de dieciséis años para que el hombre, téoricamente, pisara la luna, Las Mujeres Gato de la Luna (1953) se adelantó a todo pronóstico y envió a un grupo de astronautas a investigar nuestro querido satélite natural. Lo que no sabían, es lo que iban a encontrarse allí arriba...

Oh capital, mon capital

Cat-Women of the Moon cuenta con un presupuesto harto escaso. Su decorados se tornan tan descontextualizados, que uno no deja de sorprenderse, plano tras plano. Y es que podemos contemplar taquillas metálicas en un cohete espacial, decorados romanos haciendo las veces de ciudades selenitas (de buen seguro reciclados de alguna que otra producción del estudio de marras), o efectos especiales ora reiterados hasta la saciedad, ora ocurridos fuera de plano para ahorrar costes (como pasa en la última escena, que no deja de ser un jarro de agua fría para el espectador, a qué negarlo).

Fronteras de la ciencia

Dejémoslo claro. El rigor científico de las Mujeres gato en la luna es igual o inferior a cero. Dejando de lado las condiciones del cohete lunar (donde, a parte de las taquillas, podemos contemplar como los astronautas dormitan en simples tumbonas cuasi playeras), la serie de inexactitudes para con los parámetros de la ciencia es harto extensa, y van desde el aterrizaje en la zona oscura de la luna, hasta la gravedad lunar (que, aquí, es igual que la terrestre), pasando por la posibilidad de respirar sin escafandra dentro de una cueva selenita, la facilidad para encender fuego en el satélite, o el uso de armas de fuego en plena civilización gatuna. Todo está permitido y el único límite lo marca la imaginación del guionista y, obvio, el capital disponible.

Tópicos

Todos y cada uno de los tópicos de las cintas de sci-fi de la época aparecen durante los 64 minutos de metraje. Los personajes son planos y con unas características harto marcadas (el científico jefe, el exmilitar, la femme, y los dos acompañantes de marras), y nos llevan a intuir, en mayor o menor medida, por donde apuntaran los siguientes minutos de metraje. Y es que desde el momento que la protagonista femenina (Marie Windsor) despierta del estado de ¿criogenización? y lo primero que realiza es coger su espejo y su peine y atusarse su morena cabellera, ya pintan bastos del concepto de la reiteración de tópicos. Y nada más lejos de la realidad, sobra decir.

Una nueva dimensión

Tan de moda en aquellos tiempos Cat-Women of the Moon fue, en sus inicios una cinta rodada en 3D, factor que no deja de sorprender, primero por la aparente contradicción que esto supone para con el bajo presupuesto de rodaje, y segundo, por el hecho de resultar una deliciosa contradicción al conseguir tener imágenes tridimensionales y unos personajes totalmente planos, bidimensionales. De todas formas, y mal que nos pese, por el momento, no hay posibilidad alguna de visionar la cinta en su formato original, ya les informo.

Todos los hombres sois iguales

Quizás, el apunte más a destacar de la película que aquí nos trae sea esa manida frase que encabeza este apartado. Y es que, las curvilíneas mujeres gato, que no cuentan con hombre alguno en su civilización, al necesitar el cohete de nuestros protagonistas, primero atraerán hacia ellas a la chica de marras, en una especie de confabulación misógina con tintes telepáticos, para, posteriomente, intentar controlar y asesinar a todos los machos utilizando sus "armas de mujer", esto es, seducción en estado puro. Y, como hombres que son, fieles a sus principios primarios, caerán de cuatro patas en la gatuna trampa tramada.

Conclusión

Nos hallamos ante una producción, que, por méritos propios, y teniendo en cuenta el criterio tenido para encumbrar a Ed Wood Jr. a la categorización de "peor director de la historia", bien podría encabezar una lista de cintas malas realizadas ayer y hoy. Lo enarrado anteriormente así lo confirmaría. Más aún así, no se puede dejar de sentir cierta empatía para con ella, pues, su cantidad ingente de imperfecciones consiguen que se torne un paseo por una atracción de feria cualquiera, donde, en cada rincón, puede uno toparse con un detalle harto insólito (como la escena de las arañas gigantes en la cueva selenita, por citar alguna), conformando un prisma con diferentes niveles de visionado (tampoco muchos, no vayan a pensar). La acumulación de tópicos frente al factor sopresa, vistos desde la distancia espacio-temporal, no nos lleva más que a parajes que, aunque resulte increíble a estas alturas de la cinematografía mundial, quizás antes no habíamos contemplado antes. Y eso, para una película firmada hace 55 años, es todo un mérito, sí o sí.

Dictamen: III


4 comentarios:

Milgrom dijo...

Lo cierto es que estas peliculas no dejan de ser simplemente ideas geniales, que por culpa de su época y de sus presupuestos se quedan a medio camino entre la genialidad y el fiasco.

Psicodeliazombie dijo...

Igual son interesantes y entretenidas... tienen un gustillo especial...!!!

Mario dijo...

Que gran review..

Ésta es una de esas cintas "pendientes" que por Hache o por Be no consiguen escalar posiciones en la lista...
Después de leer la reseña me han dado más ganas de darle una oportunidad :-D

Un saludo!

J.A.P dijo...

¿Pero esto qué es?. Me encanta el título XDDDD