Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgment Day, 1991 )


Pocas veces me he sentido tan fascinado viendo una película como ocurrió con Terminator 2. A mis once añitos esquivé el estreno en cines (pobre de mí) y tuve que disfrutar, como casi siempre, del legendario VHS que aparecería meses más tarde en el videoclub. Recuerdo perfectamente las dos unidades disponibles que siempre estaban alquiladas, antes incluso de que se popularizara la costumbre de disponer en cada establecimiento de una buena ristra de cintas por cada blockbuster. En aquel entonces las cosas eran ciertamente más pajeras, y aprovecho ahora para recordar esos tiempos de videoclub cutre, de horas y horas rebuscando entre pelis de kung-fu, cine de explotación y bizarradas japonesas del tipo Ultraman. Tiempos en los que el espacio entre el estreno en cines y la posibilidad de disfrutar cómodamente de la peli en tu sofá, en ciertas ocasiones, se hacía como poco insufrible.

Terminator 2 es la obra cumbre del cine de acción. El padrino del cine de ciencia-ficción beligerante. James Cameron dirige con una maestría absolutamente formidable un largometraje que presume de algunas de las secuencias de acción con armas de fuego más asombrosas jamás vistas en una sala de cine (para los que la vieron en una)
Si en su día fueron los efectos digitales lo que más llamó la atención de los medios y del gran público (el T-1000 de metal líquido, interpretado a la perfección por Jason Patrick) visto con perspectiva, parecen mucho más interesantes e inmortales otro tipo de secuencias en las que los medios, el presupuesto, la calidad artística y el gusto por el cine de género se desbordan por todas partes.

El impacto que produjeron aquellos efectos especiales en el espectador medio del momento fue totalmente abrumador. Algo que ahora se ha perdido por completo, cuando ninguna peli de hoy día destaca por sus FX, a no ser que llamen la atención por lo malos. El omnipresente ordenador ha borrado del mapa cualquier resto de componente artesanal y la imaginación ya casi no tiene sentido en la producción de una película. Incluso los presupuestos descomunales, como el de la cinta que nos ocupa, basados en volar edificios reales por los aires, carecen de significado para la industria del presente.

Una vez sentadas las bases de la trama y situados en el contexto gracias a Terminator, el propio Cameron, junto a William Wisher Jr., escribe un guión sencillo que prácticamente no aporta nada en lo concerniente a los hechos, pero que profundiza en la psique de los personajes a la vez que da pie a numerosas secuencias de muerte y destrucción perfectamente hilvanadas.
El libreto ahonda en el juego de paradojas temporales que comenzó en su predecesora, con más leña al fuego en lo que se refiere a la posibilidad (o no) de cambiar el futuro. Sin embargo, en esta ocasión, las frases recitadas por una cuasidemente Sarah Connor no inciden tanto en detallar el futuro que vendrá o en plantearse como se sucederán los acontecimientos, sino que se escurren por derroteros puramente emocionales, situándonos incluso, in situ, en medio de una catástrofe como sería ese Día del juicio final, en una secuencia absolutamente memorable.
Conocidos los peligros y las motivaciones que dan lugar a la violencia, Cameron se siente con fuerzas para malgastar tiempo de metraje en una progresiva humanización del cyborg reprogramado, venido del futuro para proteger a un joven John Connor. Detalle criticado en algunos foros pero defendido aquí, por supuesto; fantástica evolución jalonada por algunos ridículos chascarrillos para la historia (¡confi, tío! o ¡Jódete, enano coñón!) y culminada por la insustituible secuencia de autoterminación con pulgar en alto ¡Impagable!

El reparto de Terminator 2 es perfecto. Perfecto en cuanto a su elección, porque ninguno de los personajes podrían ya tener otro rostro, y perfecto en cuanto a su ejecución, con Linda Hamilton en plena revolución hormonal para la ocasión, Edward Furlong en el que fue, desgraciadamente para todos, el papel más importante de su carrera, y con el mítico y siempre defendido por aquí Arnold Schwarzenegger, muy en su sitio, como es debido:
-Quiero tu chupa, tus gafas y tu moto…

En definitiva, el filme que tenemos entre manos no es sino otra obra maestra del cine de género. Los interesantes elementos de ciencia-ficción, unidos a unas secuencias de trepidación violenta insuperadas (y probablemente insuperables) hacen de Terminator 2 la película de acción definitiva.
Desde aquí sólo queda quitarnos el sombrero ante James Cameron. Un genio injustamente denostado por engendrar Titanic y al que aún le queda mucha guerra por dar... ¡Sayonara baby!

Dictamen: V

8 comentarios:

Gel dijo...

Yo la vi en el cine. Recuerdo que me llevo mi padre y ambos salimos impactados de la sala. Desde la primera escena, cuando el terminator destroza una calavera de un pisotón, hasta el final de la peli, todo es ritmo y emoción. Estupenda pelicula, sin duda.

Boris dijo...

Aquellos tiempos en los que los efectos digitales tenían sentido y eran la guinda perfecta del pastel, y no se comían al resto de elementos de la película, al buen arte de hacer cine, en definitiva. Una de mis preferidas, una obra mestra del cine de acción sin duda.
Saludos!!!

jap dijo...

La vi en el cine, una película que vino respaldada con una gigantesca campaña promocional, y salí del cine pensando que era una mala película.

Ahora, con el paso del tiempo, la valoro como una de las mejores secuelas que se han visto, cine de acción ejemplar.

En cuanto a Cámeron, el muy cabronazo se autoproclamó rey del mundo y nos dejó solos ante la mediocridad del mundo "postmatrix". Más de diez años sin ofrecernos ninguna de sus pequeñas joyas. Que pérdida...el cine no ha sido lo mismo sin él. Ojalá vuelva con su artesanía.

Saludos.

Mario dijo...

Que bueno lo del comienzo que apuntas Gel. No hay un segundo de respiro, es cierto.

Respecto a lo de los FX, recuerdo como Lucas se vanagloriaba en los extras de alguna de las precuelas comentando que ya no necesitaban rompersa la cabeza pensando cómo harían tal secuencia o qué especialista arriesgaría la vida en esta o aquella ocasión. CGI y se acabaron los problemas.

Y en cuanto a Cameron, confio al 90 por ciento en Avatar... Veremos.

Un saludo!

Ivan aka Imazur2002 dijo...

Estupenda película Terminator 2, poco más que añadir a lo que se ha dicho, de todas formas, yo considero Titanic otra estupenda película, más allá de prejuicios por su tono romántico.
Saludos

Mario dijo...

Por cierto, que me estoy tragando la serie de televisión que están emitiendo ahora en los USA.
La aguanto por puro frikismo, pero la verdad es que por ahora no es muy allá.

Seguiremos informando :-)

Higronauta dijo...

"A nadie le interesa hacer películas sobre la gente. Todo lo que interesan son... efectos especiales" (extracto de diálogo de F/X, Efectos mortales, hace 22 años). ¿Premonitorio, quizás?

Cesare dijo...

A Cameron ya no le dejan dirigir nada, en estos diez años ha tenido infinidad de proyectos (entre ellos Spiderman) y o bien le han sustituido o los han cancelado... Y es qyue despues de exceder el presupuesto de Titanic no se cuantos millones de dolares no inspira mucha confianza en los productores...
Y lo cierto es que es una pena, por que tiene unas cuantas maravillas en su curriculum: Los Terminator, claro, Aliens o Abys, por ejemplo...