Superman (1978)


De todas las cosmogonías mitológicas que ha parido el difunto siglo veinte, sin duda una de las más importantes (seguramente la que más repercusión cultural ha provocado) ha sido la de nuestros queridos superhéroes. Si la comparamos con, por ejemplo, los populares mundos de fantasía heroica deudores directos del mítico Tolkien, queda claro que la mitología superheroica es mucho más connatural a la edad moderna. Héroes del presente que actúan sobre el asfalto y el cemento, visten colores chillones y, en algunos casos, sufren las debilidades propias de nuestro tiempo. Miles de superhombres (y supermujeres) en mallas convertidos en iconos pop, en ningún caso deudores de fábulas clásicas e incrustados desde principios de siglo y para siempre en el imaginario colectivo.

Si lo superheroico, como género, representa uno de los puntales de la cultura pop, está claro que Superman es su máximo exponente, y por ende uno de los más grandes iconos pop del momento, perfectamente comparable al anterior Papa, a Madonna, a Marilyn Monroe o a cualquier otro que podáis imaginar. Visto así, y como no podía ser de otra forma, el cine y la televisión han explotado ese tirón contracultural del último hijo de Kripton casi desde sus orígenes, allá por 1938 de la mano de Joe Shuster y Jerry Siegel para el número uno de la revista Action comics.

En los años 40 los estudios Fleischer utilizaron la imagen del Superhombre para elaborar algunos cortos de animación (a la venta en DVD desde hace poco y en castellano neutro). Más tarde, en los 50 se emitió la mítica serie de imagen real con el malogrado George Reeves como protagonista. Y así se suceden las producciones audiovisuales con el alter ego de Clark Kent en funciones de estrella principal. Si bien todas estas apuestas, aunque entrañables, no estaban auspiciadas por la raquítica tecnología del momento (patente sobremanera en las entregas de imagen real) no hubo más que esperar a 1978 para que la Warner decidiera afrontar un proyecto serio y de gran presupuesto, como bien merecía el famoso extraterrestre protector del planeta Tierra.

Superman puede considerarse la primera superproducción superheroica afrontada por una gran firma (todo muy súper, como no podía ser de otro modo) Sin avistar ni de lejos la tecnología digital que hoy día facilita mucho las cosas a la hora de filmar supertipos, los estudios hacen a Richard Donner responsable de llevar a la pantalla un libreto elaborado por el prestigioso escritor Mario Puzzo, ya encumbrado por las dos primeras entregas de El padrino. Un Richard Donner prácticamente desconocido por aquel entonces, curtido en televisión y responsable de alguna producción menor, que se popularizaría definitivamente tras Superman.

Christopher Reeve da vida a Clark Kent, otorgándole el rostro más popular del personaje, con ese mítico peinado con churrulillo en la frente, tan propio de nuestro héroe desde sus inicios y deudor de la etapa Byrne de la serie. Valorar la interpretación del malogrado (éste también) actor americano es, visto con perspectiva, un ejercicio de futilidad. Christopher Reeve es Superman, y poco más se puede decir.

En el lado del inevitable archienemigo, que se constituye como contrapartida indispensable al modélico héroe en este tipo de pelis, tenemos a Gene Hackman como Lex Luthor. Sobre sus hombros recae la mayor parte de la carga cómica del filme, muy presente a lo largo de todo el metraje y a la que el libreto da mucha importancia. Hackman interpreta a un cáustico Luthor rodeado de inútiles y dominado por delirios de grandeza totalmente delirantes. El sentido del humor manejado a la perfección por Hackman confiere a la cinta unas dosis de liviandad y simpatía extraordinarias, muy de agradecer.
El tercer actor inolvidable que aparece en la película, brevemente eso sí, es el legendario Marlon Brando en el papel de Jor-El. Su presencia es casi anecdótica, pero supone un síntoma inequívoco de la fortísima apuesta que hizo la Warner por el producto que tenemos entre manos.

Superman es seguramente la mejor película del personaje realizada hasta el momento. Fundamentada en una serie de dificultades más o menos terrenales que nuestro E.T. debe combatir, la cinta está plagada de secuencias para el recuerdo, como la intervención en la falla de San Andrés, el rescate del helicóptero o las míticas vueltas alrededor de la Tierra para hacer retroceder el tiempo ¡Impagable!
La ausencia de supervillano se solucionó más adelante con las tres secuelas que originaría la peli, más o menos afortunadas y que comentaremos aquí a su tiempo. Además las características de esta entrega se repetirían muchos años más tarde en Superman Returns, prácticamente un remake dirigido por Bryan Singer.

En definitiva, Superman es un clásico fundacional al que nunca le sobra un revisionado, sólo superado por su secuela, Superman II.

Dictamen: IV

(*) Artículo publicado inicialmente en el magnífico weblog de cómics Es la hora de las tortas!!!

5 comentarios:

Ivan aka Imazur2002 dijo...

En mi opinión hay tres obras maestras en el cine de superheroes, y una es esta precisamente (las otras dos son más recientes, "El protegido" y "Batman Begins")
Saludos, que gran reseña

Higronauta dijo...

Pues fíjese que como innovación y asentamiento de unas bases previas, bien, pero puestos a elegir supermanes tiendo hacia la dos y, sin la burrocracidad de Richard Pryor, definitivamente a la tercera entrega.

Mario dijo...

Iván: Ya sabes que con Batman begins no comulgo demasiado, no obstante totalmente de acuerdo en lo de El protegido: POM (puta obra maestra)

Mr. Higro: La saga de Superman va aumentando su nivel de frikismo a cada entrega. Yo creo que la que mejor equilibra la balanza es Superman II :-D

Saludos!

Ivan aka Imazur2002 dijo...

Es que "El Protegido", sin duda, son palabras mayores. Por cierto, a ver si recupero las secuelas de Superman, que casi no me acuerdo.
Saludos!

juan dijo...

Me encanta el primer párrafo de esta reseña (bueno y el resto también). Good job!