Lost, la sentencia final


El viernes 23 de Mayo asistí, ojiplático, a la sesión final de Perdidos. El acontecimiento fue retransmitido simultáneamente en varios países del mundo, siendo Cuatro el canal que daba aquí un caótico paso hacia adelante en la forma de entender la televisión en nuestro país. La experiencia fue como mínimo desorientadora, tanto por el contenido del episodio en si, como por la defectuosa proyección que, como ya se ha comentado hasta la saciedad, incluía subtítulos descoordinados, ausencia de minutos e interrupciones digitales.

Una vez revisionado el episodio con los subtítulos “oficiales” de Lostzilla, y vuelto a disfrutar doblado al castellano este mismo domingo, nuevamente en Cuatro, la sensación de pérdida ya es total. No hay nada más que rascar de los foros, los post se pisan unos a otros, las ideas novedosas y las interpretaciones peregrinas palidecen. Lost se acabó, y con la serie un poco de cada uno de los que la hemos seguido.

Y a partir de aquí ¡Ojo, SPOILERS!

Como era de preveer, la Finale fue un fin de fiesta emotivo en el que el cierre de los personajes primó en todo caso frente al esclarecimiento de los misterios. La ausencia total de explicaciones acerca de la isla dejó a más de uno con el culo torcido (a mi entre otros) a pesar de que los creadores de la saga ya iban dando buenas muestras durante toda la última temporada de lo que se nos venía encima. El capítulo titulado “Across the sea”, en el que se describía el origen de Jacob y de su hermano, el malogrado Humo negro, fue un buen botón de lo que los productores maduraban hacer con la serie.

La mayor parte de nosotros no vimos respuestas en ese episodio, sólo más preguntas como Madre se atrevió a comentar, y sin embargo las intenciones de Lindelof y compañía estaban ahí. Jacob y Smokey no eran seres eternos o deidades primigenias, sólo eran hombres; piezas de ese tablero de la promo de Cuatro, con derecho a redención por supuesto. La intención queda clara: lo que importa no es la isla, que actúa como un demiurgo gigantesco durante 6 temporadas, lo que importa son los personajes y, sobre todo, la posibilidad de salvación (física sí, pero más bien espiritual) De eso va la cosa, no de osos polares.

Bien, acepto el envite y me pronuncio a favor del cerrojazo de la serie. Te guste o no ese epílogo en el limbo, lo cierto es que la saga queda redonda en lo que a motivaciones personales se refiere. Todos los personajes viven su propia epifanía en la isla, y ésta se cierra en esa Santa Iglesia Multicultural (exceptuando para algunos por circunstancias particulares, y para otros por espinosos acuerdos contractuales… ¡maldito Eko!) Sin embargo, no puedo ser un “lostie” feliz frente a ese desprecio a los misterios de la isla.

Aunque desde el primer día los guionistas se hayan cansado de asegurar que Lost es una serie de personajes, creo que lo que de verdad nos hacía ir al curro sin dormir, varios capítulos mediante, era la intriga y la búsqueda de respuestas. El desarrollo de los protagonistas es extraordinario, y Jack, Kate, Sawyer, Hugo, Sayid y compañía quedarán en nuestra memoria para siempre, pero el motor era la isla y debió tener su cachito de gloria al final. Al parecer, la Finale plantea un “próximo episodio en tu casa” que no me parece del todo mal, pero que me partió la cara ese 23 de Mayo por la mañana.

Al menos nos queda el consuelo de saber que Perdidos continua en el fondo de una jarra de cerveza. La mayoría seguiremos especulando como hemos hecho con otras tantas sagas míticas, y, al fin y al cabo, disfrutando postmortem de una serie que se ha colado para siempre en el imaginario colectivo de un heterogéneo grupo de fans. Ahora nuestra misión es enseñarle a los profanos las horas de disfrute asegurado que les quedan por delante. Cada temporada con su idiosincrasia particular, con sus altibajos, pero siempre con veneno.


Temporada 1: Supervivencia, aventura y, en definitiva, la temporada que podría ver con mi madre. Apta para todos los públicos, con dosis de misterio asumible por el espectador convencional y muchos minutos de flashback en el mundo real. Contiene algunos momentos gloriosos, como cuando descubrimos el secreto de John Locke en uno de los primeros episodios.

Temporada 2
: Hombre de ciencia, hombre de fe. Se plantea uno de los leitmotivs de la saga. El bunker, Desmond, Ben, Michael, Ana Lucía y Mr. Eko son suficientes para que esta sea mi temporada favorita. Eso sí, el nivel de frikismo va aumentando por momentos y cada vez cuesta más convencer a la gente de que Perdidos merece la pena. El capítulo inicial es de lo mejor que he visto en años, y personalmente creo que el mejor de la serie.

Temporada 3: Gran cantidad de relleno en los primeros capítulos y famosa por ser la temporada que volcó a un buen número de espectadores. No obstante, mejora a medida que avanza y el final es realmente extraordinario, con la magistral introducción del concepto flashforward: “We have to go back!

Temporada 4
: La temporada del carguero sufrió los recortes de la huelga de guionistas, y eso se nota. Sin embargo los mercenarios y la muerte de Alex consiguen darle vidilla suficiente para superar la media, aún siendo, en mi opinión, la peor temporada de Perdidos.

Temporada 5
: La frikada total. Viajes en el tiempo, idas y venidas y la influencia del cómic visible en cada esquina. A mi me encantó, pero creo que forzó hasta el límite la paciencia de un gran número de espectadores. El impactante y extraordinario capítulo final nos muestra a Jacob por primera vez y nos destapa la verdadera naturaleza del humo negro. La partida de backgammon es revelada y a partir de aquí la serie avanza hasta un desenlace más o menos convencional.

Temporada final
: Un gran epílogo unido al desenlace final narrado de forma lineal. Las preguntas se multiplican y las respuestas brillan por su ausencia. Los cliffhangers de final de capítulo pierden mucha fuerza en esta ocasión, todo sea por cerrar la historia y mostrarnos un episodio final emocionante, inquietante y conmovedor, digno de la serie.

Por los que me animaban a ver la serie (y a los que no hacía caso), por Dharma, por el triángulo amoroso (¡ay! sé de una que aún no lo asume), por Jacob, por el incidente, por Penny (la mejor), por las teorías elaboradas sobre servilletas de bar, por el Dawntown de la season 3… por todo eso y mucho más, merece la pena.

PD: Recomiendo los análisis en forma de podcast de la gente de Cientoocho, ¡echadle un vistazo y veréis que merece la pena!

1 comentario:

Nubenegra dijo...

¡Uf! hacía tanto tiempo que no pisaba estas latitudes... y ahora me encuentro con este magnífico post justo al día siguiente de ver el último capítulo de una serie de la que me he mantenido al margen hasta verla del tirón en poco más de un mes. A mí lo que me ha dejado rota ha sido el limbo, esa forma de resolver la serie, de permitir que los personajes se reencuentren de una forma magistral antes de avanzar todos juntos, sin miedo, hacia el Jardín del Edén. Me ha dejado rota pero, a la vez, me ha generado tantas preguntas, tantas inquietudes y tanta tranquilidad (sé que es una paradoja) que aún hoy son incapaz de concentrarme en el trabajo y dejar de pensar en cómo será mi Limbo, en si todos vosotros estaréis allí, en si nos olvidaremos de nuestros seres queridos durante el proceso de tránsito de la muerte.... ¡Uf, se me está yendo la cabeza! Besucos Mariele!!