Thinner (Stephen King's Thinner, 1996)


La serie b de Stephen King siempre me ha encandilado. Esas películas de bajo presupuesto, muchas veces con actores desconocidos en la época (algunos aún hoy) pero con unas historias apasionantes a la par de simples. Filmes como Cujo, Cementerio Viviente, Christine y la que hoy nos ocupa: Thinner. Adaptación de una de las mejores novelas publicadas por King bajo el seudónimo de Richard Bachman.

El film ataca la descomposición ética y moral de una sociedad donde se "arreglan" y encubren delitos utilizando influencias, originando así tremendas injusticias para los más desfavorecidos. Cuando estos se cansan de ser los que pagan el pato de tal casta mal criada y educada para ganar a costa de los otros, pueden llegar a ser cien veces más crueles y vengativos que sus corruptos enemigos.

Un brillante abogado con menos escrúpulos que hombres han pisado la luna, vuelve de una fiesta con su apuesta mujer. Cuando ella decide premiar a su soberbio y fondón marido con una buena mamada mientras conduce (muy del estilo Pamela Anderson y Tommy Lee) la mala suerte quiere que atropellen a una gitana. Todo esto le lleva a juicio, el cual por supuesto gana con esos "arreglos" tan poco éticos. No obstante, el marido de la gitana no dejará pasar este atropello jurídico y les maldecirá, a él y todos los culpables de esta farsa.



Al día siguiente -ya todo olvidado- se da cuenta de que el único problema que tenía está desapareciendo poco a poco: Su exceso de peso empieza a esfumarse de forma sorprendente. Lleno de gozo y felicidad no le da mayor importancia, hasta que nota que algo no va bien, pierde demasiado peso, demasiado rápido y sin esforzarse. Intrigado visita a doctor, que no sabe qué decirle. Y aquí es donde la película se luce, los cambios físicos del protagonista están bien logrados con unos efectos de maquillaje con mucho oficio y ayuda del personaje principal interpretado por Robert John Burke (Robocop 3, pufff....) que lo borda en su transición de gordito zampón a esqueleto vengativo asqueado de tanto comer.



Hago una pequeña pausa en este relato desordenado de mis recuerdos sobre Thinner para aclarar el sentido de estas líneas. Considero el descubrimiento de las obras artísticas que se aferran pertinazmente a mi cerebro, casi como un leitmotiv para vivir. No podría entender el mundo que me rodea sin el arte y las enseñanzas profundas (o poco profundas) de este tipo de películas. Todos mis visionados sobre películas de King han tenido algo especial y el único nexo de unión es él. Aunque no sea sinónimo de calidad en una producción, si que asegura el placer de ver la historia de un viejo amigo que parece compartir más de un interés contigo (algo similar a cuando veo a otros grandes como Englund, Campbell ó Kurt Russel). Y esa tenacidad, que parece emanar de todas sus historias, es algo que cada uno de sus relatos me ha aportado.

Y volviendo un poco al film, toca hablar del casting, de como se acierta de manera milimétrica con dos de los actores. Me refiero a Joe Mantegna (El Padrino III) y al antes mencionado Robert John Burke. Ellos son la prueba de lo importante y serio que tiene que ser la elección de actores, puesto que interpretan tan bien sus papeles que parece que lleven tatuado en la cara Mafioso y Abogado respectivamente. Sin embargo, no todo el reparto es acertado. Y me refiero a los gitanos, o se pasan de la raya con el esteriotipo o simplemente nos meten con calzador a la actriz Kari Wuhrer, ¿como gitana? y yo me pregunto, al margen del cliché de que todos los gitanos tienen que ser de una manera o de otra, ¿quien se cree que esta chica puede ser gitana? ni siquiera está bien caracterizada en la película (calco a Esmeralda del Jorobado de Notre Dame pero con tirachinas... lamentable)


¡Qué no! ¡qué no cuela!

Me estoy dando cuenta que en cada post, de una manera u otra, siempre acabo sacando actrices en ropa interior. Pero que se le va hacer, su belleza y profesionalidad no han sido recompensadas con premios ni con el reconocimiento adecuado, y acordarme de ellas es mi pequeño homenaje. Solo he visto una película en la que además de no salir ninguna mujer, en ningún momento se hace referencia al sexo femenino y encima no se las echa de menos. Merece una reflexión este tema, porque me tiene intrigado el propósito que llevó a Carpenter a decidir excluir a las féminas de La Cosa, cuando sí utilizo el viejo truco comercial de meter actores de diferentes razas, edades y religiones.

Para terminar, sólo decir que esta película es de visionado obligado para gente que disfrutó de ella con 14 o 15 años, puesto que aunque la película no haya cambiado nada, tú sí. Algunos sentimientos como el odio, la venganza, los celos o el arrepentimiento quizás no estaban muy avanzados en aquella tierna edad (en mi seguro que no) y no supisteis valorar la transformación del personaje de Billy adecuadamente.

Dictamen: III


1 comentario:

Javi Gómez dijo...
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