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lunes, enero 15, 2007

Golpe en la pequeña China (Big Trouble in Little China, 1986)


Una vez más regresamos a los gloriosos ochenta para revisar uno de esos ilustres productos tan propios (y al parecer exclusivos) de las factorías cinematográficas de aquellos tiempos. En este caso de la mano del irregular, pero indiscutiblemente genuino, John Carpenter.

Después de estrenar La cosa, incuestionable obra maestra de Carpenter y hasta hoy trabajo cumbre de su carrera, la trayectoria del director americano ha recorrido, aunque no escandalosamente, un incómodo camino cuesta abajo y sin frenos que lo sitúa en estos momentos rozando la decadencia (salvado por la campana del primer episodio que realizó para Masters of horror) Sin embargo, esa tenue caída a los infiernos conocería honorables intentos de remontada con filmes como, por ejemplo, En la boca del miedo o el pastiche que nos ocupa, Golpe en la pequeña china.

Huyendo de las ataduras comerciales de las grandes productoras (visto con perspectiva, quizá el gran problema de Carpenter haya sido no saber manejarse con los jerifaltes de Hollywood) nuestro autor apuesta en solitario por un producto que utiliza elementos clásicos y exóticos como el espíritu aventurero de los seriales antiguos, la estética de las pelis de Fu-manchú o el cine de artes marciales de Hong Kong, y los recicla en un formato a la manera yanqui y con protagonista occidental, que insólitamente no gustó a nadie.
Aprovechando un guión ya existente, procedente de la descartada secuela de Buckaroo banzai -delirante muestra de cine ultra-pop con guitarra eléctrica y puertas dimensionales- Carpenter se atreve con un argumento mezcla de géneros y estilos, a priori muy atractivo aunque innegablemente arriesgado.

Los responsables del texto (entre ellos Gary Goldman, quien más tarde participaría en Desafío total) también intentaron aprovechar las fórmulas del éxito del cine aventurero contemporáneo, planteando un Jack Burton muy cercano a los célebres personajes que había popularizado Harrison Ford con Indiana Jones y, sobre todo, con el contrabandista galáctico Han Solo. Russel da el pego como héroe circunstancial, bastante bocazas y aparentemente egoísta, pero que al final se descubre noble y con un corazón de oro a pesar de su camiseta de tirantes. La relación con la chica protagonista (Kim Catrall, famosa por su inquieta entrepierna: Lassie en Porky´s y ninfómana en Sexo en Nueva York) también recuerda a la sagrada trilogía y, aunque con menor brillantez, Burton evoca al capitán Solo intentando seducir a la esquiva princesa Leia, si bien con un final diferente en esta ocasión.
-¿No vas a darla un beso de despedida?
-No.

Por otro lado, las secuencias de acción son rodadas al viejo estilo aunque importando (mucho antes que los hermanos Wachowski) brillantes coreografías de artes marciales y útiles cables que permiten a los contendientes permanecer largo tiempo suspendidos en el aire mientras se dan estopa. De ellas sólo se echa de menos cierta dosis de salsa de tomate.
La influencia oriental no sólo está refrendada en la estética sino también en las formas y las referencias a cierta vertiente del cine de ojos rasgados son constantes, buena prueba de ello son los tres Tormentas, villanos con inmenso sombrero de paja sacados directamente de los rollos nipones sobre el Lobo solitario, que pueden contemplarse en, por ejemplo, la ya comentada Asesino del Shogun.

En el terreno de lo estrictamente cinematográfico, uno de los factores de mayor importancia en la cinta es su ritmo frenético que, aunque perfectamente ordenado y correcto, no deja ni un minuto para el respiro; demostrando que es posible hacer filmes a buen ritmo sin utilizar flashes, travelings digitales o giros de cámara mareantes.
Sin olvidar unos efectos especiales más que correctos, con divertidos monstruos, luchadores eléctricos y cuerpos explosivos en su haber (Sin embargo el paso atrás respecto a La cosa es significativo y la falta de medios irá lastrando la carrera de Carpenter hasta culminar en la lastimosa Fantasmas de Marte)
Por último, sería inadmisible concluir la reseña sin recordar los chascarrillos con que nos deleita Jack Burton:
-¡Ese tipo mide dos metros!
-Ya será menos…
Y la banda sonora, no demasiado resultona pero simpática por su sabor retro.

En definitiva, Golpe en la pequeña China es una buena pieza de entretenimiento de las que ya no se ven, simpática y agradable a la vista. Un revisionado de la cinta deja en evidencia lo pretenciosas que resultan muchas de las producciones actuales del género. Incluso las más casposas, como la inefable Eragon, se descubren poco inclinadas a reírse de si mismas.
¿Alguien puede tomarse las cosas un poco menos en serio?

Dictamen: III



lunes, enero 08, 2007

Asesino del Shogun (Shogun assassin, 1980)


No hace mucho (cosa de dos tres años) la editorial Planeta de Agostini se decidía por fin a publicar en nuestro país uno de los cómics más influyentes de nuestra era: El Lobo solitario y su cachorro, traducción literal de la versión americana y cuyo título original es Kozure Okami, que la verdad sea dicha, no sé lo que significa. Teniendo en cuenta que el manga empezó a publicarse allá por 1970 en la revista Manga Action, gracias al buen hacer de Kazuo Koike y Goseki Kojima, digamos que la espera, en muchos momentos, pareció que no iba a merecer la pena (Edición final lamentable al margen)

Sabedores del calado que tuvo la obra en gente como Max Collins (quién no dudaría en realizar un remake, al estilo de lo que Los 7 magníficos son para Los 7 samuráis) el tebeo ya era famoso en nuestro país mucho antes de que llegara a publicarse, sobre todo por las alusiones constantes que realizaba uno de los gurús del cómic americano, Frank Miller. Antes de leer por completo El lobo solitario no era realmente consciente de la gran influencia que ha tenido esta creación en el autor americano. Descaradamente en algunas obras como Ronin o 300 (incluso en la creación de Elektra) y más someramente en otras, los temas recurrentes del autor yanqui parecen aludir muchas veces al original nipón.

El lobo solitario relata una historia ya conocida por casi todos: Itto Ogami, rebanador de pescuezos oficial del mismísimo Shogun, es traicionado y deshonrado por una familia rival, los Yagyu. Todo su clan es aniquilado, incluida su propia esposa, y sólo él mismo y su hijo Daigoro son capaces de salvar la vida. A partir de aquí Itto comienza una escalada de venganza en la que el bushido tomará unos tintes de lo más macabros.

La fuerza narrativa del cómic que tenemos entre manos es extraordinaria, aunque algunos se mofen de su ritmo lento (Daigoro puede usar dos páginas completas para ir a cagar) y es capaz de tratar temas universales, como la muerte y la violencia, desde un punto de vista absolutamente fascinante, sobre todo para el lector accidental no habituado a la filosofía de la guerra japonesa. Koike hace creíble lo increíble y consigue, finalmente, que nos encariñemos con unos personajes que son auténticos demonios. La malsana plasmación de la violencia y el desasosiego generado por una vida que solo depara muerte, hacían de El lobo solitario una pieza perfecta para su adaptación al cine.

En Japón hace mucho que se dieron cuenta de las posibilidades cinematográficas de la historia, y su industria generó en su día una serie de al menos seis filmes (que haya podido localizar) protagonizados por la estrella nipona de lo pajero, Tomisaburu Wakayama. El largometraje que nos ocupa no es más que un corta y pega americano de las dos primeras entregas, Lone Wolf and Cub: Sword of Vengeance y Lone Wolf and Cub: Baby Cart at the River Styx, realizado por Robert Houston (realizador que posteriormente optara por los documentales de carácter social, llegando incluso a conseguir el Oscar en 2004) Houston lo renombraría como Shogun assasin y en España lo conoceríamos con el sobrenatural nombre de Espada y sortilegio ¿?

La película se centra en algunas historias sueltas de la vida de Itto en su camino al infierno, la trama de los Yagyu es relativamente soslayada (al margen de los asesinos que éstos envían para matarle) y no se aporta ningún dato de la resolución de la historia. Supongo que el estar hablando de un refrito de sólo dos unidades sea la explicación a que el relato apenas avance. Por lo tanto, si queréis disfrutar de la peli y no habéis terminado de leer el manga, no tendríais ningún tipo de problema. Incluso algunas circunstancias del argumento han sido cambiadas (no sé si por culpa de la traducción al castellano)

La cinta se nutre casi exclusivamente de unas escenas de combate de lo más sugerentes, muy al gusto japonés. Chorros de sangre rojísima y desmembramientos delirantes por doquier. Todo ello, por qué no decirlo, con un estilo setentero bastante chabacano, no por ello menos delicioso. Asesino del Shogun no deja de ser la clásica película de chinos, pero con un regustillo especial que rememora las secuencias de acción del tebeo. Es un autentico placer contemplar el ‘golpe de la ola’ en imagen real, algunos planos de estilo totalmente reconocible que evocan las viñetas, o secuencias gloriosas como, por ejemplo, aquella en la que uno de los sicarios encargados de eliminar a Itto escucha, al fin, el sonido de un corte de katana muy especial ‘Dicen que cuando el viento pasa a través del cuello es como si todas las voces del infierno aullaran, siempre he deseado dar ese golpe, para escuchar ese sonido… ahora lo oigo, pero en mi propio cuello’

La baja factura y un estilo que lo aleja, en cierto sentido, de la obra maestra que es el tebeo, no han conseguido imponerse a que Asesino del Shogun sea toda una reliquia del cine subcultural y de serie B. Que se haya popularizado el refrito en vez del original no deja de ser, desde un punto de vista un tanto deformado, bastante irreverente y cachondo. Y si no recordad que esta película no ha pasado inadvertida para grandes directores de nuestro tiempo: al final de Kill Bill II la hija de La novia está viendo en la tele a Daigoro y su papá en vez de a Espinete en bolas en la panadería de Chema (aunque visto así no sé que es más truculento)

Para terminar quiero dejar constancia de mi recomendación de esta película sólo y exclusivamente si vuestras tragaderas son grandes. Si disfrutáis con el cine bizarro y casquero de artes marciales, y además habéis leído El lobo solitario, no dudéis en darle una oportunidad.

Dictamen: III

(*) Artículo publicado inicialmente en el magnífico weblog de cómics Es la hora de las tortas!!!