Mujeres de arena: Jennifer Connelly
Jennifer Connelly posee esa clase de turbadora belleza en la que la naturaleza, a veces muy, pero que muy sabia, une a un rostro de virgen preciosa e inocente un cuerpo pleno de curvilíneas formas, tan blancas y suaves como vertiginosas. La sensibilidad de una mirada verde perdida en tribulaciones insospechables junto a una de las configuraciones carnales más libidinosas del Hollywood de nuestros días. Para volver loco a cualquiera.

La actriz americana inició su carrera cinematográfica siendo una adolescente en los inicios de los ochenta de la mano de Sergio Leone, que la incluyó en el reparto de su obra magna, Érase una vez en América. Su primera incursión en el cine fantástico acaeció un año después, poniéndose a las órdenes de otro realizador italiano, el pope del terror mediterráneo, Dario Argento, en Phenomena.
Pero su papel más memorable dentro del género, sobre todo para los que fuimos niños de aquellos gloriosos tiempos, es el que realiza en Dentro del laberinto, la gozada visual imaginada por Jim Henson, su particular remedo de Alicia en el país de las maravillas en el que al dulce encanto de la todavía adolescente luce al lado del carismático Bowie.
Junto a los noventa, llegó la espectacular metamorfosis que transformó a la angelical niñita en suculento pivón escaso de ropa al que se beneficia el desagradable de Don Jonson en Labios ardientes. A pesar de su espectacular físico e innegable talento, la buena (la tía buena) de Jennifer no conseguiría abrir del todo las puertas de la industria en esta década. No obstante, en lo referente al cine fantástico, destaca su aparición en el film de culto Dark City.
El nuevo milenio pintaría de manera muy diferente ya que, al salto de calidad de las producciones –ya sea en su vertiente independiente (Réquiem por un sueño) o en la comercial (Una mente maravillosa)- se le unió el reconocimiento en forma de premios llegando incluso a conseguir el Oscar como mejor actriz secundaria.
Por lo que se comenta, uno de sus próximos trabajos será el remake de Ultimátum a la tierra, la excelente cinta de ciencia ficción de Robert Wise, junto al carisoso de Keanu Reeves, proyecto cuyo máximo aliciente, sospecho, aunque espero equivocarme, sea su siempre agradecida presencia.

Filmografía esencial:
-Phenomena, 1985
-Dentro del laberinto (Labyrint, 1986)
-Rocketeer (The Rocketeer, 1991)
-Dark City, 1998
-Hulk, 2003
-La huella (Dark water, 2005)

La actriz americana inició su carrera cinematográfica siendo una adolescente en los inicios de los ochenta de la mano de Sergio Leone, que la incluyó en el reparto de su obra magna, Érase una vez en América. Su primera incursión en el cine fantástico acaeció un año después, poniéndose a las órdenes de otro realizador italiano, el pope del terror mediterráneo, Dario Argento, en Phenomena.
Pero su papel más memorable dentro del género, sobre todo para los que fuimos niños de aquellos gloriosos tiempos, es el que realiza en Dentro del laberinto, la gozada visual imaginada por Jim Henson, su particular remedo de Alicia en el país de las maravillas en el que al dulce encanto de la todavía adolescente luce al lado del carismático Bowie.
Junto a los noventa, llegó la espectacular metamorfosis que transformó a la angelical niñita en suculento pivón escaso de ropa al que se beneficia el desagradable de Don Jonson en Labios ardientes. A pesar de su espectacular físico e innegable talento, la buena (la tía buena) de Jennifer no conseguiría abrir del todo las puertas de la industria en esta década. No obstante, en lo referente al cine fantástico, destaca su aparición en el film de culto Dark City.
El nuevo milenio pintaría de manera muy diferente ya que, al salto de calidad de las producciones –ya sea en su vertiente independiente (Réquiem por un sueño) o en la comercial (Una mente maravillosa)- se le unió el reconocimiento en forma de premios llegando incluso a conseguir el Oscar como mejor actriz secundaria.
Por lo que se comenta, uno de sus próximos trabajos será el remake de Ultimátum a la tierra, la excelente cinta de ciencia ficción de Robert Wise, junto al carisoso de Keanu Reeves, proyecto cuyo máximo aliciente, sospecho, aunque espero equivocarme, sea su siempre agradecida presencia.

Filmografía esencial:
-Phenomena, 1985
-Dentro del laberinto (Labyrint, 1986)
-Rocketeer (The Rocketeer, 1991)
-Dark City, 1998
-Hulk, 2003
-La huella (Dark water, 2005)

























